Tremolando con fe y con valor, del colegio la enseña sagrada, prometemos llevar con honor la bandera de la Inmaculada.

Adelante, legiones ardientes, inflamadas de santo ideal, que hacen falta en el mundo valientes que aniquilen las furias del mal.

El colegio arrulló nuestra infancia, con murmullos de son maternal, expandiendo la dulce fragancia de su inmenso y florido rosal.

Entonemos canciones de gloria a este lar que nos brinda su amor y bordemos proezas de historia de virtud de trabajo y de honor.

Cabe el trono de la Inmaculada, Madre, Reina de nuestra ilusión, cantaremos la dulce tonada de su amor en eterna canción.


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