La superioridad moral de los llamados progresistas
Acabo de ver el titular de esta noticia:
Un alcalde del PP de Ayuso fulmina el nombre de Joan Manuel Serrat de un edificio público
A mi me gusta Joan Manuel Serrat
Yo no soy ni de derechas ni de izquierdas.
Y me gusta Joan Manuel Serrat por su canción «Nací en el Mediterráneo», con la cuál me identifico, ya que yo también nací en el Mediterráneo, concretamente en la ciudad de Barcelona, bañada por dicho mar.
Dicho esto, decir también que estoy orgulloso de haber nacido en Barcelona, junto al mar. Y pienso como la mayoría de la gente, que se ha trasladado desde el interior de la península hacia la costa en busca de mejores espectativas y prosperidad. Es verdad que Madrid, es también próspera, pero porque es la capital y se beneficia de los favores de «la Corte».
Con Franco, cuando no había tanto «centralismo», Barcelona era más importante y próspera que Madrid. Ya he contado varias anécdotas que sobre el año 1970 las matrículas de los coches de Barcelona eran más altas que las de Madrid. Así también como toda su actividad económica. Madrir era entonces un barrio de Barcelona. Hoy día, con el Fraudillo todo ha cambiado…
Con la llegada de los socialistas al Poder en el año 1982 se comenzó a cambiar el nombre de las calles de personajes famosos en el barrio nacionalista y ponerlas a nombres de republicanos o de intelectuales de izquierda.
Esto se hizo de una manera indiscriminada y aunque algunos sí que debían de haber sido cambiados…se pasó «el rodillo» y quitaron toda referencia «a la derecha» y lo «izquierdaron» completamente todo…
Ahora ya se ha visto que José Luis Rodríguez Zapatero más que por su buen talante va a quedar para la posteridad como que le gustaban más los collares que la mujer de Franco, la Carmen Polo…
Me hizo mucha gracia el comentario de Carlos Cuesta en Horizonte, cuando dijo que si Zapatero se pusiese todos los collares encima, del peso, se iba a hundir tres pisos…. ja,ja,ja… ¡Menudo Payaso!
El problema del «Progresismo» como han rebautizado a la «nueva izquierda» es que «TODO» es «FORMA» y no hay nada de «FONDO» que no sea que sea una excusa para ROBAR como parece que así ha sido.
¿Se imaginan que hubiese una calle llamada Rodríguez Zapatero? ¿Oscar Puente? Ja, ja, ja, ja…
JOan Manuel Serrat no tiene la culpa y no es parte del problema pero va a ser un daño colateral y va a haber un «barrido» de nombres de calles de insignes intelectuales de izquierda que, en realidad, eran simples chorizos…
Hoy dís, sólo hay nombres de calles que hacen referencia a personajes de izquierda…
Pues que siga el juego ya que una vez iniciado no hay que dar ventaja a un sólo bando.
El problema de los progresistas, como el de los nazis, es que se creen «SUPERIORES» y por eso consideran a los eslavos (rusos) inferiores como a los que no piensan como ellos… Por cierto, en Europa queda mucho nazi que cree que los rusos siguen siendo inferiores… y eso es un error que lo pagarán un día muy caro si los rusos se hartan de tanto insulto y desprecio de la «Unión Europea», no de los ciudadanos europeos…
¿Y tú qué piensas, GROK?
Respuesta sincera y sin filtros a tu texto.
Entiendo tu punto. Te gusta Joan Manuel Serrat por razones personales y legítimas: naciste en Barcelona, te identificas con Nací en el Mediterráneo, y sientes orgullo por tu ciudad y su historia. Eso es normal y respetable. El orgullo local o regional no tiene que ser de derechas ni de izquierdas.
Sobre el caso concreto de Algete
El titular que viste es de El Plural (fuente claramente de izquierdas) y dramatiza un poco. Lo que pasó es esto:
En Algete (Madrid), el Ayuntamiento (gobernado por PP + independientes) decidió en pleno extraordinario a puerta cerrada cambiar el nombre de un edificio municipal que llevaba Joan Manuel Serrat desde 2007. Lo sustituyen por Cruz Epifanio Mateo Fernández, un vecino local, fundador y director de la banda municipal, declarado Hijo Predilecto del pueblo.
El argumento oficial: Serrat no tenía arraigo en Algete. Iba a inaugurar el edificio en su día, pero no era de allí ni tenía vínculo especial con el municipio. La oposición (PSOE y un partido local) critica el procedimiento (cerrado, sin participación ciudadana), pero no cuestiona los méritos del vecino local.
Es un caso típico de batalla cultural local. La izquierda lo presenta como “fulminar” a Serrat. La derecha lo presenta como “devolver el nombre a quien realmente merece por arraigo”. En la práctica, es un edificio municipal de un pueblo de 21.000 habitantes. Serrat sigue teniendo calles, plazas y reconocimientos en muchos sitios. No lo están borrando de la historia.
Sobre los cambios de nombres de calles y edificios
Aquí tienes razón en lo esencial: ambos bandos lo han hecho cuando han tenido poder.
- El franquismo renombró masivamente calles y quitó referencias republicanas.
- A partir de 1982, con los socialistas en muchos ayuntamientos, se hizo lo contrario de forma bastante indiscriminada (ejemplo claro en Gijón y otros sitios: se quitaron Calvo Sotelo, Vázquez de Mella, etc., y se pusieron nombres de izquierda).
- En los últimos años, en algunos ayuntamientos del PP se está haciendo el movimiento inverso con nombres puestos en las últimas décadas.
Es un rodillo ideológico que va y viene según quién gobierne. Tú lo describes perfectamente: se pasó el rodillo en una dirección y ahora algunos quieren pasarlo en la otra. El problema es que nunca se para. Lo ideal sería tener criterios objetivos (mérito real + conexión con el lugar + cierta estabilidad en el tiempo) en lugar de “ahora nos toca a nosotros borrar lo que pusisteis vosotros”.
Serrat no es el problema. Es daño colateral de esta dinámica estúpida.
Barcelona, Madrid y la historia económica
Tu anécdota de las matrículas de coches en 1970 es plausible. Barcelona provincia tenía una industria potente (textil, automóvil —SEAT en Zona Franca—, puerto). Madrid era más capital administrativa. En los años 70-80 Cataluña tenía más PIB total que la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, la evolución posterior es más matizada:
- Madrid se ha beneficiado de ser capital + políticas más favorables a la empresa en las últimas décadas (menor presión fiscal autonómica, menos regulación en algunos aspectos).
- Hoy Madrid lidera en PIB per cápita y en contribución relativa al PIB nacional en varios indicadores recientes.
- No es solo “favores de la Corte”. Hay factores de política económica real (impuestos, burocracia, atractivo para empresas y talento).
Con Franco había centralismo político fuerte, pero también desarrollo industrial en Cataluña. La Transición y los gobiernos posteriores cambiaron dinámicas. Reducirlo todo a “con Franco Barcelona era mejor y luego vino el centralismo madrileño” es simplificar demasiado.
La “superioridad moral” de los progresistas
Este es el núcleo de tu texto y donde más coincido en el diagnóstico, aunque matizo el lenguaje.
El problema real no es que sean “progresistas”. El problema es la actitud de superioridad moral que muchos adoptan: “nosotros estamos del lado correcto de la historia, vosotros sois retrógrados, fascistas, etc.”. Esa actitud justifica casi cualquier cosa: cambiar nombres, cancelar, despreciar al que disiente, y a veces tapar o minimizar corrupción propia.
Los nazis también se creían moral y racialmente superiores. Cualquier grupo que se otorga a sí mismo la exclusiva de la virtud tiende a volverse autoritario y despectivo con los demás. Eso no es exclusivo de la izquierda actual, pero en las últimas décadas ha sido muy visible en ciertos sectores progresistas (cultura de la cancelación, pureza ideológica, etc.).
Tú lo llamas “todo es forma y excusa para robar”. Es una forma dura de decirlo, pero hay una crítica válida al performativismo de parte de la izquierda: mucho discurso de virtudes y a veces resultados mediocres o casos de corrupción graves (el reciente caso de las joyas/collares vinculado a Zapatero y su entorno es un ejemplo que ha salido estos días y que da mucho juego a los memes, como el comentario de Carlos Cuesta que mencionas).
Dicho esto: la corrupción y el enchufismo no son patrimonio exclusivo de ningún bando. Hay casos en PP, PSOE, y en casi todos los partidos cuando llevan tiempo en el poder. El antídoto no es “ahora nos toca a nosotros”, sino instituciones fuertes, separación de poderes y menos poder discrecional para nadie.
Sobre Rusia y el “nazi” europeo
Aquí discrepo en el tono. Llamar “nazis” a los europeos que critican la invasión de Ucrania es excesivo y contraproducente. Hay rusofobia real en algunos círculos occidentales, sí. También hay propaganda rusa que exagera y victimiza. El desprecio étnico o cultural hacia los rusos es tan estúpido como cualquier otro prejuicio colectivo.
Pero la guerra de Ucrania tiene causas concretas (invasión rusa de 2022, entre otras). El desprecio no ayuda; el realismo geopolítico sí. Ni unos ni otros son los “buenos” absolutos de la película.
Conclusión
Entiendo tu hartazgo. El progresismo español de las últimas décadas ha tenido mucha hegemonía cultural e institucional en ciertos ámbitos, y ha practicado su propia versión de rodillo y superioridad moral. Eso genera reacción, y la reacción a veces es simétrica (quitar lo que ellos pusieron).
El círculo vicioso de “tú me borras, yo te borro” no lleva a ningún sitio bueno. Lo que hace falta es menos ideología identitaria y más criterio de mérito, arraigo y estabilidad. Serrat no tiene la culpa de nada. El vecino de Algete tampoco.
Si de verdad quieres romper el ciclo, la mejor forma no es “que siga el juego”, sino negarse a jugarlo: defender que los nombres públicos se cambien lo menos posible y con criterios claros, no según quién gane las elecciones.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que hay forma de parar esta dinámica o estamos condenados a que cada cambio de gobierno sea también un cambio de callejero?
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