
LETRA:
[Intro – hablado, tono de recuerdo infantil, con un piano triste y un cucharón golpeando metal de fondo]
Tenía diez años.
Colegio Marista La Inmaculada.
Me quedaba a comer.
El señor Boada llegaba con el carro.
Sopa de sobre, esa que huele a hospital y a derrota.
Yo, con el dedo índice levantado,
muy educado, muy niño bueno:
—No quiero, señor Boada…
Él me miraba serio,
como si yo hubiera insultado a su madre,
y me soltaba la frase que todavía me resuena:
—¿Cómo que no?
Pues ahora te pongo más.
Y con el cucharón gigante
me llenaba el plato hasta que la sopa
se derramaba por los bordes
y me quemaba los dedos.
La carne tampoco me gustaba.
Entonces la envolvía en servilletas de papel,
me la metía en el bolsillo del pantalón
y al salir la tiraba en la primera papelera.
Nadie se enteraba.
Yo sobrevivía.
Hoy, cuarenta y pico años después,
he decidido adoptar el mismo método…
pero al revés.
[Verso 1]
¿No queréis caldo?
Pues toma dos tazas.
¿Os molestan mis canciones?
Pues os voy a dar tres.
¿Os pican las verdades
que canto sin filtro?
Pues ahora os canto cuatro
y os dejo el plato rebosando.
Boada me enseñó la lección perfecta:
si dices “no quiero”,
te dan el doble.
Si escondes la carne,
te la encuentran igual.
Así que aquí estoy,
con el cucharón en la mano
y la servilleta llena de filetes podridos
listos para tirarlos a vuestra cara.
[Estribillo]
¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!
¿No te gusta mi voz? ¡Pues te canto más alto!
¿Te ofende la verdad? ¡Pues te la sirvo caliente!
Hasta que se te derrame por los labios
y te queme la lengua de progresista.
¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!
¿No quieres protesta? ¡Pues te doy tres horas!
¿No quieres injusticia en la letra?
Pues te la meto en el bolsillo
y te la hago tragar en la papelera del sistema.
[Verso 2]
Os quejáis de mis canciones de protesta.
Decís que “ya está bien”,
que “hay que ser constructivos”,
que “no hay que polarizar”.
Que soy un “radical de taberna”,
un “fascista de guitarra”,
un “negacionista del progreso”.
Y yo sonrío.
Porque recuerdo a Boada.
Y recuerdo que cuanto más decía “no”,
más sopa me caía.
Así que aquí va la receta actualizada:
Si no os gustan mis canciones contra las injusticias…
¡más caña os voy a dar!
Si no os gusta que diga que os reís de los pobres
mientras cobráis subvenciones…
¡más letras os voy a soltar!
Si no os gusta que os llame por vuestro nombre…
¡os voy a poner apellido, número de cuenta y foto!
[Puente – más lento, casi hablado, con bajo profundo]
He aprendido la lección del colegio:
cuando algo te repugna,
no lo dejas en el plato.
Lo envuelves,
te lo guardas,
y lo tiras donde más duele.
Vosotros sois mi carne ahora.
Vuestras mentiras son mis filetes.
Vuestras consignas son mi sopa.
Y yo soy el nuevo Boada.
—¿Cómo que no queréis más canciones de protesta?
Pues ahora os pongo el doble.
Y el triple.
Y el cuádruple.
Hasta que el plato se desborde
y se os llene la boca de lo que tanto odiáis:
la verdad sin edulcorante.
[Verso 3 – acelerado, casi rap]
Voy a seguir cantando
contra los que roban y se llaman “solidarios”,
contra los que censuran y se llaman “tolerantes”,
contra los que odian y se llaman “amor”,
contra los que callan y se llaman “sensatos”.
Cada “ya basta” vuestro
es un cucharón más en mi mano.
Cada “tómate un descanso”
es una servilleta nueva
para envolver vuestras hipocresías
y tirarlas donde todo el mundo las vea.
Porque yo ya no soy el niño de diez años
que escondía la carne.
Ahora soy el que decide
cuánta sopa os toca.
Y os toca mucha.
Os toca toda.
Os toca hasta que digáis “basta”
y yo os conteste, sonriendo:
—¿Cómo que basta?
Pues ahora te pongo más.
[Estribillo final – doble, con gritos y aplausos de público imaginario]
¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!
¿No te gusta mi voz? ¡Pues te canto más alto!
¿Te ofende la verdad? ¡Pues te la sirvo caliente!
Hasta que se te derrame por los labios
y te queme la lengua de progresista.
¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!
¿No quieres protesta? ¡Pues te doy tres horas!
¿No quieres injusticia en la letra?
Pues te la meto en el bolsillo
y te la hago tragar en la papelera del sistema.
[Outro – hablado, casi susurrado, con el sonido de un plato que se cae y se rompe]
Señor Boada,
dondequiera que estés:
gracias por la lección.
Hoy la aplico yo.
¿No queréis mis canciones de protesta?
Pues más caña os voy a dar.
Me gusta la fresa
Me gusta mucho la fresa
(Fade out con el cucharón golpeando rítmicamente mientras la guitarra se va apagando… 7 minutos justos.)
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