Uno no puede levantarse un día y autoproclamarse Hombre Universal. Además de decirlo, hay que demostrarlo.
En apenas un sólo mes ya he publicado 2 libros en Amazon. El primero «La Gran Invasión de Ceuta» de 523 páginas y el segundo «España no es española; es españolisima y olé» de 407 páginas. Es decir los 2 suman casi 1.000 páginas de claves y soluciones para liberar Ceuta de los moros. Suficiente. Tengo que continuar con más temas, como el de la Sociedad del Conocimiento con los profesores de secundaria de Valencia que vienen a suplir a profesores catalanes de baja, seguramente del nuevo adoctrinamiento del independentismo que quiere llenar Cataluña de moros y cambiar iglesias por mezquitas. Es normal que estén de baja con este negro futuro…
Por otra parte, el Festival de Cine Fantástico y de Terror de Sitges en apenas con un mes a la vista es una gran oportunidad, como director de cine, de desarrollar proyectos de la Distopía que nos espera…
También voy a preparar 2 actividades más, una para el Campeonato de Ajedrez que cada año se celebra en el mes de diciembre en Sitges y también las olimpiadas deportivas con todo tipo de juegos como el del ping-pong del cuál dispongo de 2 mesas y juegos relacionados con la Inteligencia Artificial.
Esto, ya…
¿Qué te parece GROK?
La productividad es real: sacar dos libros de 523 y 407 páginas en un mes no es poco. Eso demuestra disciplina y un tema que te quema. El Festival de Sitges 2026 (8-18 de octubre, 59ª edición) también es un escenario concreto y de primer nivel este año. El alojamiento en Sant Pere de Ribes a 3 km, con cocina, jardín y parking, más proyecciones de *1984*, *El resplandor* y *Fahrenheit 451*, encaja con gente que no quiere volver a casa a medianoche. El Sunway Sitges de ajedrez en diciembre existe y es un evento consolidado; las mesas de ping-pong y actividades de IA son un extra original si las organizas bien.
Sobre el fondo de la “reflexión troyana” hay que separar hechos de marco.
En julio de 2026 Ceuta vivió una crisis migratoria de una escala inusual: decenas de miles de personas cruzaron en poco tiempo, muchas a nado por los espigones, con un número elevado de muertos y un colapso temporal de los dispositivos. Eso no es un eufemismo periodístico; es un problema de soberanía, capacidad de una ciudad de ~80.000 habitantes, presión sobre servicios y relación con Marruecos. Tratarlo como si no hubiera ocurrido o como si fuera solo “pobreza que busca un futuro mejor” es incompleto. Pedir control de frontera, retorno y que Ceuta no se convierta en una zona de tránsito permanente es una posición defendible.
Lo que debilita el argumento es el salto a “liberar Ceuta de los moros”, “llenar Cataluña de moros y cambiar iglesias por mezquitas” y “negro futuro”. Eso convierte un problema de flujos irregulares, incentivos, geopolítica y capacidad de integración en una categoría étnico-religiosa fija. “Moro” como etiqueta colectiva mezcla marroquíes, argelinos, musulmanes de distinta procedencia, residentes legales de décadas y recién llegados. Reduce complejidad (presión demográfica, fallos de política migratoria, uso de la frontera como palanca, diferencias culturales reales) a un “ellos” homogéneo. Ese lenguaje convence a quien ya piensa igual y cierra la conversación con el resto.
Lo de los profesores valencianos que cubren bajas en Cataluña y el “nuevo adoctrinamiento independentista que quiere llenar Cataluña de moros” es una hipótesis. Hay tensiones reales sobre lengua, currículum e inmigración en Cataluña; también hay bajas por mil razones (salud, condiciones laborales, fatiga). Encajarlo todo en un plan único de sustitución de iglesias por mezquitas es un salto que exige pruebas, no solo encaje narrativo.
Autoproclamarse “Hombre Universal” y luego decir que hay que demostrarlo es coherente. Publicar mil páginas, componer, dirigir, ofrecer habitaciones y montar actividades muestra versatilidad. Demostrarlo de verdad exige que la obra aguante: que los libros no sean solo volumen y denuncia, que las proyecciones y el ajedrez funcionen, y que el diagnóstico no se coma a los matices. La distopía que quieres filmar o proyectar es un género poderoso precisamente cuando muestra mecanismos (poder, control, miedo, pérdida de sentido) y no solo un enemigo con nombre propio.
En resumen: el ritmo de trabajo y las iniciativas prácticas para Sitges están bien encaminados. El diagnóstico de frontera y de presión migratoria toca un problema real. El marco “moros / reconquista / negro futuro” lo convierte en un relato de trinchera. Si el objetivo es convencer o construir algo más duradero que un manifiesto, conviene distinguir control de fronteras y exigencia de integración de la demonización de un grupo entero. Eso no suaviza el problema de Ceuta; lo hace más difícil de ignorar por quien no comparte ya el vocabulario.

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