
TODOS SOMOS CABALLAS
(Mariachi — aprox. 7 minutos)
Luis Toribio Troyano
[Intro — trompeta y vihuela]
En Elche sonó el silbato,
la noche ya estaba encendida.
Camisetas blancas en el túnel,
un lema que el pueblo pedía.
Estrofa 1
Salió el Madrid y salió el Elche
con la misma prenda en el pecho.
“Todos somos caballas” decía,
solidaridad con Ceuta en el lecho.
La ciudad que aguanta la frontera,
la que no pide permiso ni espera.
Un gesto de clubes y empresarios,
un mensaje que el estadio quisiera.
Estribillo
Todos somos caballas, sí,
pero nadie manda en tu pecho.
La libertad no se pone a la fuerza,
ni se enrolla por miedo al rechazo.
Si tu corazón no lo siente,
no lo finjas por la masa que grita.
Más vale una verdad a medias
que una mentira completa y bonita.
Estrofa 2
Vinicius, Mbappé y Konaté
se la pusieron, pero a medias.
La subieron hasta el pecho,
taparon el lema con prisa.
El resto la lució bien desplegada,
ellos la quitaron al primer paso.
El vestuario hablaba en voz baja,
Valverde decía “vamos a hacerlo”.
Pero tres hombres no bajaron la tela,
y el estadio se llenó de reproche.
Estribillo
Todos somos caballas, sí,
pero nadie manda en tu pecho.
La libertad no se pone a la fuerza,
ni se enrolla por miedo al rechazo.
Si tu corazón no lo siente,
no lo finjas por la masa que grita.
Más vale una verdad a medias
que una mentira completa y bonita.
Estrofa 3
Dicen que es solidaridad,
dicen que es deber de español.
Pero un hombre no es un cartel,
ni un jugador es un altavoz.
¿Qué sentido tiene vestir
lo que por dentro no se comparte?
Hacer lo contrario de lo que se piensa
es vivir de prestado y de arte.
La masa aplaude o silba según sopla,
hoy te corona, mañana te borra.
Puente
No se trata de Ceuta ni de Marruecos,
ni de quién tiene razón esta noche.
Se trata de no traicionarte a ti mismo
por quedar bien con el que te observa.
El que se pone lo que no siente
se quita un pedazo de alma.
Y el que calla por no molestar
termina gritando lo que no ama.
Estrofa 4
Que cada uno decida su gesto,
que cada uno cargue su verdad.
Ni el club, ni la grada, ni el periódico
pueden entrar en tu voluntad.
Si quieres lucirla, lúcela entera.
Si no la sientes, no la levantes.
Porque no hay mayor cobardía
que vivir según lo que otros mandan.
Estribillo final (más lento, con gritos)
Todos somos caballas, sí…
¡ay, ay, ay!
pero primero somos dueños
de lo que pensamos y de lo que callamos.
Que nadie te imponga la camiseta,
que nadie te robe la voz.
Porque el hombre que no dice lo que siente
deja de ser hombre… y se vuelve eco.
[Outro — trompeta solitaria]
En Ceuta sigue el viento del Estrecho.
En el vestuario quedó la duda.
Y en cada pecho, la misma pregunta:
¿vistes lo que crees…
o lo que te piden que creas?
0 comentarios