
LETRA:
Un futbolista famoso soluciona la invasión de Ceuta
(Intro – lento, casi hablado)
En Ceuta quedan diez mil moros que cruzaron de golpe.
Un delantero famoso habla de los pobres.
De la crisis humanitaria y de los menas de 25 años de gimnasio
Un Patrimonio de doscientos cincuenta millones de dólares en el año dos mil veintiséis.
Veinticinco mil dólares para cada uno… y no los da.
(Estrofa 1)
Kylian Mbappé, camiseta blanca,
Del Real Madrid de Florentino Pérez
El dueño de la Sexta y del Ferreras
habla de pobreza, de quien no tiene nada.
En Ceuta se cuentan diez mil que se quedaron,
unos dicen cuatro, otros trece, da igual el recuento.
Tanto que quiere a la gente sin techo
podría firmar un cheque y cerrar el asunto.
Doscientos cincuenta millones no caben en un cajón,
pero veinticinco mil dólares sí caben en diez mil bolsillos.
¿Por qué no lo hace?
La pregunta queda colgando en el aire de la frontera.
(Estribillo)
Un futbolista famoso soluciona la invasión de Ceuta.
Reparte casi la fortuna y se acaba el problema.
Sólo se queda con 1 millón de dólares para poder pagar el IBI de su casa y el seguro del coche
Veinticinco mil para cada uno de los diez mil.
Poder ayudar y no hacerlo… eso es ser un miserable.
¿Te acuerdas de Víctor Hugo y su libro “Los Miserables?
(Estrofa 2)
El patrimonio no es un fajo en el bolsillo,
dicen los que saben de impuestos y de contratos.
Derechos de imagen, empresas, futuros,
nada se liquida de un día para otro.
Pero el cálculo es simple y no miente:
doscientos cincuenta millones entre diez mil da veinticinco mil.
Un empujón, un alquiler, un pasaje, un pequeño negocio.
No resuelve el mundo, pero resuelve el día de diez mil.
¿Crisis humanitaria?
Gracias al futbolista pequeños empresarios
Él habla de los pobres y enrolla la camiseta.
La ciudad espera y el dinero se queda quieto.
(Estribillo)
Un futbolista famoso soluciona la invasión de Ceuta.
Reparte la fortuna y se acaba el problema.
Veinticinco mil para cada uno de los diez mil.
Poder ayudar y no hacerlo… eso es ser un miserable.
Ya lo escribió Víctor Hugo
(Puente)
Nadie con esa cifra lo reparte todo.
Ni Messi, ni Cristiano, ni el que predica en la tele.
Algo se quedan… ¿el 10 por ciento?
¿Tendrán suficiente con 25 millones cada uno?
Las crisis de frontera no se pagan con un delantero.
Tienen causa más atrás, más lejos, más alta.
Aun así la pregunta sigue en pie:
si tanto te importa el que no tiene,
¿por qué no das los veinticinco mil?
¿O prefieres ser un protagonista de la novela de Víctor Hugo?
(Estrofa 3)
En Ceuta el cabreo no es un invento.
Servicios saturados, calles tensas, cuentas que no cierran.
El que llega irregular y el que ya vivía ahí
se miran de reojo mientras el futbolista famoso habla de tolerancia.
Y manda un tuit desde su yate de cincuenta metros de eslora
Podría haber sido el gesto que nadie espera:
un futbolista que sí pone la cifra sobre la mesa.
En vez de eso, el silencio del que tiene y no suelta.
Veinticinco mil dólares por cabeza
y la vida de diez mil cambiaría de golpe.
Y no lo hace.
(Estribillo – más fuerte)
Un futbolista famoso soluciona la invasión de Ceuta.
Reparte la fortuna y se acaba el problema.
Veinticinco mil para cada uno de los diez mil.
Poder ayudar y no hacerlo… eso es ser un miserable.
Ya lo dijo Víctor Hugo
(Estrofa 4)
No es que un cheque arregle Marruecos ni la valla.
No es que un futbolista sustituya a un gobierno.
Es que el discurso y la cartera no coinciden.
Habla de los pobres y guarda los doscientos cincuenta millones.
Diez mil personas, una operación aritmética,
una pregunta que duele porque es demasiado clara.
Si de verdad quisiera solucionarles la vida
tendría los veinticinco mil listos esta misma noche.
Y no los tiene.
(Estribillo final – se alarga y se apaga)
Un futbolista famoso soluciona la invasión de Ceuta…
o podría.
Veinticinco mil para cada uno.
Poder y no hacerlo.
Miserable.
La frontera sigue ahí.
El dinero también.
(Outro – voz casi sola)
Doscientos cincuenta millones.
Diez mil.
Veinticinco mil cada uno.
¿Por qué no lo hace?
Me gusta la fruta
Me gusta mucho la fruta
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