Solución propuesta para una sociedad más próspera y feliz

1. Punto de partida

El diagnóstico de partida es que no existe un único problema aislado —la vivienda— cuya solución automática mejore el conjunto. Atender una necesidad básica a costa de distorsionar el resto (alimentos, transporte, sanidad, educación y formación) no produce prosperidad, sino un desplazamiento de escasez.

El principio económico y moral que rige la propuesta es doble:

  • lo que se concede a unos se extrae, directa o indirectamente, de otros;
  • lo que se concede por encima de lo que se produce no es riqueza, sino deuda diferida.

En ese marco se interpreta la situación de Occidente, y de Europa en particular, como una decadencia acelerada que exige correcciones de fondo y no meros parches sectoriales.

2. Condición política previa

La propuesta considera que, con el actual Gobierno y con el PSOE en el poder, no hay margen real de aplicación. Sitúa la posibilidad de actuación a partir de unas elecciones generales que, en su cálculo, habrían de celebrarse en menos de un año, siempre que el resultado permita un rumbo distinto.

3. Reforma constitucional e institucional

Se parte de que la Constitución de 1978, con casi medio siglo de vigencia, ha perdido legitimidad suficiente para ordenar la vida política actual. El defecto central que se le atribuye es haber sido pensada, sobre todo, para impedir la repetición de una dictadura al estilo de Franco, sin haber previsto con eficacia el control de un presidente que concentre y retuerza poderes.

En la lectura que se hace de la etapa actual, el presidente del Gobierno habría acumulado de hecho facultades que afectan al ejecutivo, al legislativo y al judicial, en un grado que no se reconoce en las etapas de Felipe González ni de Mariano Rajoy. De ahí la conclusión de que el presidente no puede ser el vértice último del sistema.

La alternativa institucional que se propone es:

  • redactar una Constitución nueva;
  • reorganizar la sociedad española sobre bases distintas;
  • devolver al Rey —Felipe VI y sus herederos— una posición efectiva por encima del presidente del Gobierno;
  • atribuir a la Corona la facultad de convocar elecciones generales cuando considere que el presidente actúa contra los intereses de España.

4. Soberanía nacional y relación con Europa

El primer bloque de medidas de medio plazo es la recuperación de soberanía, especialmente jurídica, frente a Europa.

En materia monetaria se propone recuperar una moneda nacional —la peseta— en convivencia con el euro, como instrumento de autonomía económica.

En materia internacional se afirma un criterio de prioridad interna: con una población mundial de 8.000 millones de personas, España no tendría obligación de resolver los problemas ajenos mientras los propios permanezcan sin resolver, ni de aceptar que la ayuda exterior se traduzca en pérdida de calidad de vida propia.

5. Economía, salarios y espíritu emprendedor

El objetivo económico no se limita a “resolver la vivienda”, sino a reconstruir las condiciones de prosperidad:

  • subir salarios;
  • abaratar servicios esenciales como la luz y el agua;
  • favorecer una sociedad emprendedora frente a una sociedad sumisa.

La vivienda se trata como un problema real, pero no como el único ni como el que deba resolverse sacrificando el resto del coste de la vida. El criterio es que una política que abarate un bien encareciendo otros no produce una sociedad más próspera, sino un nuevo desequilibrio.

6. Identidad, cohesión y defensa

Se propone recobrar la identidad nacional mediante un servicio militar para los jóvenes.

En el plano territorial y de seguridad se defiende:

  • proteger la integridad territorial;
  • establecer bases militares permanentes en Ceuta, Melilla y las islas Canarias.

Estas medidas se presentan como el comienzo de un programa más amplio, no como un catálogo cerrado.

7. Síntesis del programa

En forma compacta, la solución que usted formula consiste en:

  1. partir de que no hay transferencias gratuitas ni soluciones sectoriales aisladas;
  2. considerar agotado el marco constitucional de 1978;
  3. limitar el poder presidencial y reforzar a la Corona como instancia de control y de convocatoria electoral;
  4. recuperar soberanía jurídica y monetaria respecto de Europa;
  5. subordinar la política exterior y de solidaridad a la calidad de vida interior;
  6. impulsar salarios, servicios baratos y emprendimiento;
  7. reforzar identidad, servicio militar e integridad territorial.

Ese es el orden de su propuesta: primero el principio de que nada se da sin quitárselo a otro o sin endeudar el futuro; después la reforma del poder; después la soberanía; y, a continuación, las medidas económicas, identitarias y de defensa con las que pretende una sociedad más próspera y más feliz.


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