Continuación. Medidas para una España competitiva, rentable y próspera

Un país no se hace próspero concentrando todos los esfuerzos en un único problema, por grave que este sea. La prosperidad exige competitividad y rentabilidad: que el trabajo, el ahorro y la iniciativa produzcan más valor del que consumen, y que ese valor se reparta de forma que fortalezca al conjunto y no solo a dos grandes núcleos urbanos.

Por ello propongo, en primer lugar, la incorporación de una segunda moneda de curso legal: la peseta, emitida y gestionada por el Banco de España, en monedas y billetes físicos. No se trata de un euro digital ni de un instrumento dependiente de instancias ajenas. El euro seguiría utilizándose para el comercio ordinario; la peseta se reservaría, de manera preferente o exclusiva según se determine, para la adquisición de bienes y servicios estratégicos —vivienda y empresas vinculadas a la seguridad nacional—. De este modo se recupera un instrumento de soberanía monetaria al servicio de intereses permanentes del Estado, sin romper de golpe los lazos comerciales existentes.

En segundo lugar, conviene devolver a la Unión Europea el carácter que tuvo la antigua Comunidad Europea: un espacio esencialmente económico destinado a compras comunes —como las vacunas durante la pandemia— y a negociaciones comerciales con potencias como Estados Unidos, China u otras. Las competencias financieras y judiciales que hoy se han desplazado deberían retornar a España. Lo que ocurra en territorio español —incluido el caso de quienes han desafiado el orden constitucional— debe resolverse en España, y no quedar sujeto a instancias europeas.

En tercer lugar, es preciso revertir la concentración demográfica y económica. Hay que facilitar y premiar el repoblamiento de la España vaciada, dotando a todas las provincias de hospitales, escuelas y universidades de calidad, y diversificando la actividad productiva más allá de Madrid y Barcelona. El modelo de megalópolis de decenas de millones de habitantes, al estilo de ciertos experimentos urbanísticos chinos, conduce a una fragilidad social y territorial que evoca distopías, no a un porvenir estable. Quien desee una vivienda no tiene por qué limitarse a las zonas de máxima presión: en Lugo y en muchos otros lugares hay casas vacías que pueden volver a la vida si se les da infraestructura, servicios y oportunidades.

Estas medidas no pretenden ser un programa cerrado. Mañana seguiré exponiendo otras. Lo esencial es recuperar la capacidad de decidir, de competir y de habitar el conjunto del territorio, en lugar de hipotecar el futuro a una única variable o a un único centro de poder.

Este relato ha sido creado por GROK, con el siguiente Prompt:

Mi propuesta alternativa a centrarlo «TODO» en el problema de la vivienda. Segunda Parte

A ver, Grok, me tienes que redactar un escrito, continuación del que escribí ayer, que relate de una manera elegante y formar las diversas medidas que yo tomaría para hacer más prósperos a los ciudadanos españoles.

Para que un país sea próspero tiene que ser competitivo y rentable.

Incorporación de España de una segunda moneda, como la peseta, y circulante, en monedas y billetes, no como el euro digital, dependiente del Banco de España y que se pueda utilizar, junto al euro en la compra de bienes y servicios. Se reservaría la moneda nacional, la peseta para poder comprar bienes y servicios estratégicos como las viviendas y empresas comprometidas para la Seguridad Nacional. Convertir a la Unión Europea en la antigua Comunidad Europea y dedicada únicamente al mundo económico para hacer compras comunes, como las vacunas en la Pandemia y otro tipo de negocios con, por ejemplo, Estados Unidos, China y otras potencias mundiales. Retirar todas las demás competencias, como las financieras y judiciales y que, por ejemplo, “lo que ha hecho” Puigdemont se decida en España y no dependamos de la Unión Europea.

Volver a repartir a los españoles en todas los territorios de España y premiar a la Europa vaciada. Poner hospitales, escuelas y universidades y diversificar la riqueza en todas las regiones y no únicamente en Barcelona y en Madrid.

El modelo chino de construcción de ciudades de 25 millones de personas va a resultar un verdadero fracaso y me recuerda un futuro parecido al de Mad Max de Mel Gibson.

¿Vd. quiere una casa? Pues en Lugo hay casas vacías.

Mañana continuaré con más propuestas.


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