CATÁSTROFE EN EL TREN: OSCAR PUENTE DEBE IRSE YA / InfoVlogger
Título: Los 700 millones que ADIF presupuestó para mejorar la infraestructura ferroviaria de Adamuz se gastaron en prostitutas para la banda del Peugeot
Capítulo 1: El Humo de los Rieles
En las entrañas de Madrid, donde los políticos se revuelcan en camas ajenas y los periodistas como yo nos ahogamos en whisky para olvidar, me llamo Javier Ruiz. Un sabueso cínico con más arrugas que esperanzas, persiguiendo sombras en un mundo donde la verdad es solo otra puta en venta. Era el 19 de enero de 2026, un día después del infierno en Adamuz. Dos trenes, Iryo y Alvia, se habían fundido en un beso de acero retorcido, dejando un rastro de cuerpos y excusas. El ministro Óscar Puente, ese payaso con corbata, repetía como un loro: «Presupuestamos 700 millones para ADIF. Infraestructuras impecables.» Pero el olor a podrido era inconfundible.
Llegué a la escena del crimen –o accidente, como lo llamaban– con resaca y un cigarrillo colgando. El aire apestaba a metal quemado y mentiras frescas. Cuerpos cubiertos con sábanas blancas, familias gritando al cielo. Puente en TV: «700 millones invertidos. Tragedia inexplicable.» Cynismo puro: el tramo «renovado» en mayo de 2025 era un chiste, con incidencias acumuladas como deudas de juego.
Mi editor, Paco, un cerdo gordo con olfato para escándalos, me llamó: «Javier, huele a corrupción. Esos 700 millones no fueron a rieles; fueron a bolsillos. Investiga la banda del Peugeot.» ¿La banda del Peugeot? Un grupo de matones de bajo nivel, traficantes de todo, desde drogas hasta favores políticos, nombrados por su flota de Peugeots robados. Rumores decían que controlaban contratos en Andalucía.
Me colé en los restos. Un trabajador de ADIF, sudoroso y asustado, murmuró: «El dinero se evaporó. Fiestas, mujeres… para la banda.» Saqué mi libreta. Cynismo: el progreso español, construido sobre prostitutas y promesas rotas.
Capítulo 2: Sombras en los Pasillos del Poder
De vuelta en mi cuchitril de Malasaña, con paredes amarillentas por el humo y botellas vacías como testigos, buceé en documentos. ADIF, ese monstruo público, había presupuestado 700 millones para Adamuz: catenarias nuevas, señales modernas, vías reforzadas. Pero los informes internos –filtrados por un contacto anónimo– mostraban transferencias sospechosas. Empresas fantasma, facturas por «servicios de consultoría» que olían a perfume barato y sábanas revueltas.
Conocí a Elena, la hacker de ojos afilados y moral flexible. «Por 500 euros, te doy acceso», dijo en un bar oscuro. Tecleó furiosa: «Mira, transferencias a cuentas en Gibraltar. Vinculadas a la banda del Peugeot.» La banda: liderada por un tal El Lobo, un ex convicto con gusto por los Peugeots tuneados y las prostitutas de lujo. Rumores: sobornaban a funcionarios de ADIF para contratos inflados, y el dinero sobrante iba a orgías para mantener lealtades.
Puente en una rueda: «700 millones bien gastados.» Pero Elena encontró emails: «Desvío fondos a ‘entretenimiento’ para aliados.» Cynismo: infraestructuras para el pueblo, prostitutas para los poderosos.
Alguien me siguió esa noche. Un Peugeot negro. Aceleré mi viejo Seat. Cynismo: la verdad te persigue como un mal amor.
Capítulo 3: El Ministro y sus Secretos
Óscar Puente, con su sonrisa de anuncio de dentífrico, era el rey de las excusas. Lo acorralé en un cóctel del ministerio, rodeado de lameculos. «Ministro, ¿dónde están los 700 millones? ¿En rieles o en tangas?»
Me miró con desprecio: «Calumnias. Todo auditado.» Pero sus ojos traicionaban miedo. Más tarde, en su oficina –gracias a un soborno–, encontré un USB olvidado. Fotos: fiestas en villas andaluzas, prostitutas bailando, El Lobo brindando con funcionarios de ADIF.
La banda del Peugeot: nacida en los suburbios de Córdoba, traficaban influencias. Peugeot como símbolo: coches franceses para matones españoles. Usaban prostitutas como moneda: para comprar silencios, sellar tratos. Los 700 millones: desviados a «mejoras» ficticias, facturados por empresas de la banda, y el resto a vicios.
Un informante, un contable arrepentido llamado Pedro, me citó en un parking. «Puente sabía. Firmó los desvíos.» Cynismo: el ministro, salvador del ferrocarril, era solo otro cliente en la lista de la banda.
Capítulo 4: La Hacker en la Telaraña
Elena y yo nos convertimos en socios improbables: ella por el thrill, yo por la venganza contra un sistema podrido. En su sótano lleno de servidores zumbando, destripamos datos. «700 millones presupuestados en 2024-2025. Gastados: 200 en materiales baratos, el resto transferido.» Destinos: cuentas offshore, luego a la banda. Facturas por «servicios personales»: código para prostitutas.
Fuimos a Córdoba. Adamuz, un pueblo fantasma post-accidente. Entrevistamos a viudas: «Prometieron mejoras. Nada cambió.» Un ex trabajador de ADIF: «Vimos camiones vacíos. El dinero iba a fiestas en Peugeot.»
La banda nos olió. Un ataque: tipos en máscaras, rompiendo mi coche. Elena hackeó sus comunicaciones: «Elimina al reportero. Protege el fondo de putas.» Cynismo: 700 millones para rieles, gastados en placeres que dejan huellas en almas rotas.
Capítulo 5: La Cronología de la Corrupción
Armé el rompecabezas: 2024, presupuesto aprobado. Puente anuncia: «700 millones para seguridad.» Pero incidencias previas ignoradas. Dinero fluye a contratistas de la banda. Facturas infladas: catenarias «instaladas» que nunca llegaron.
2025: renovación falsa. Posts de ADIF en X: incidencias continuas. Pero internamente: «Usar fondos para ‘incentivos’.» Incentivos: prostitutas traídas de Europa del Este para orgías en fincas de El Lobo. Peugeot transportando «carga humana».
Pedro, el contable, me dio pruebas: libros contables. «700 millones evaporados. Puente firmó.» Lo publiqué anónimamente. Reacción: amenazas. «Deja de husmear o terminas como los trenes.» Cynismo: la infraestructura falla, pero la corrupción rueda suave.
Capítulo 6: Confrontación con el Lobo
El Lobo, líder de la banda, era un fantasma con bigote y cicatrices. Lo encontré en un club de striptease en Sevilla, rodeado de Peugeots aparcados. «Ruiz, ¿vienes a unirte a la fiesta?» Rió, ofreciendo una copa.
Lo confronté: «Los 700 millones. De ADIF a tus putas.» Sonrió: «Política, amigo. Puente necesitaba aliados. Nosotros proveemos… entretenimiento.» Admitió: fondos desviados para sobornos sexuales, manteniendo a funcionarios leales. «Rieles? Eso es para tontos. Placer para ganadores.»
Elena irrumpió, con backup: grabaciones. Pelea: puños, botellas rotas. Escapamos en un Peugeot robado. Cynismo: victoria pírrica en un mundo donde los lobos siempre regresan.
Capítulo 7: El Caída del Telón
Publiqué todo: documentos, fotos, confesiones. Escándalo nacional. Puente dimitió, culpando a «subordinados». La banda desmantelada, El Lobo arrestado. Pero los 700 millones? Desaparecidos, como humo de cigarrillo.
Adamuz reconstruido con fondos de emergencia. Pero las víctimas: olvidadas en el cinismo político. Yo, bebiendo solo, sabía: el sistema cambia caras, no vicios.
Epílogo: Ruedas en la Oscuridad
Años después, otro accidente, otro ministro jurando millones. La banda del Peugeot renace bajo nuevo nombre. Cynismo eterno: España rueda sobre rieles de corrupción, lubricados con promesas y placeres ilícitos. Yo, Javier Ruiz, sigo cazando sombras, sabiendo que la luz solo revela más oscuridad.
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