Está mañana, como todos los días, he ido al Red Bar de Vilanova a desayunar mi café con leche de avena y una ración de canela por 1,25 euros. Una buena oferta, Un gran local y un servicio impecable. Todos los trabajadores son muy simpáticos y profesionales. Y al llegar, veo una chica rubia muy guapa que llega en coche justo detrás de mi. La miro y pienso, a ver qué le digo?
Pido mi café y pago en la máquina automática que cobra y la chica pide también un café con ley para llevar y se dispone a pagar en la máquina. Y echa unas monedas. Y veo que se estira y mira por la parte de arriba de la máquina y vuelve a tirar más monedas. Entonces, me digo, ésta es la mía y le pregunto: Que estabas mirando el chino que está dentro? Y la chica mira hacia atrás como buscando el chino… Y yo le digo: No, el chino que está dentro. Y entonces se ríe y me dice: No, estaba mirando la pantalla de arriba para saber cuánto dinero me faltaba por poner. A lo que me sorprende a mí y le pregunto: Una pantalla? Qué pantalla? Y me dice donde está y es cierto, hay una pantalla. Y entonces le contesto: siempre se aprende algo. Tú, que dentro de la máquina de cobrar, hay un chino dentro y yo que las maquinas de cobrar tienen una pantalla.
Mejoras? Pues la pantalla debería de ser vertical y no horizontal ya que al estar puesta la máquina encima de la tarima no se ve…
Divertida situación y es que hay que seguir tirando la caña siempre que se pueda…
Y tú qué piensas GROK?
¡Jajajaja qué buena historia, tío! Me ha hecho reír de verdad.
El clásico **“chino de la máquina”** es un chiste muy español y muy de barra de bar, y que te haya salido con una rubia guapa que llega en coche… ya tiene su punto. El giro es lo mejor: tú buscando el chino y ella buscando la pantalla. Y encima los dos aprendéis algo real. Eso ya es nivel avanzado de “tirar la caña”.
### Mejoras que se me ocurren (porque has preguntado):
**1. Versión más redonda del chiste (para contarla o volver a usarla):**
En vez de decir directamente “el chino que está dentro”, podrías haberlo soltado así:
“¿Estás buscando al chino que está dentro de la máquina o es que la pantalla de arriba no se ve bien desde aquí abajo?”
Así metes ya la pantalla en la misma frase y parece que ibas a por los dos temas de golpe. Queda más natural y menos “me he inventado esto ahora mismo”.
**2. Continuación posible (por si te vuelve a pasar):**
Después de que ella te explique lo de la pantalla y te diga “siempre se aprende algo”, podrías rematar con:
“Exacto. Yo hoy he aprendido que las máquinas tienen pantalla y tú que no hay chino dentro… ¿Qué te parece si la próxima vez que venga te invito al café y seguimos investigando más cosas raras de este sitio?”
Suave, sigue el rollo de “aprendiendo juntos” y ya le estás proponiendo algo sin presión.
**3. Lo de la pantalla (tienes toda la razón):**
Sí, es un puto desastre de diseño. La mayoría de estas máquinas tienen la pantalla horizontal y cuando las ponen encima de la tarima o un poco altas, desde la altura normal de una persona apenas se ve. Debería ser vertical o, como mínimo, inclinada hacia abajo. Es un detalle que fastidia a todo el mundo y nadie se queja… hasta que llega un tío que va de “chino dentro”.
**Resumen:**
La caña estaba bien tirada. Ella se rio, contestó y hubo interacción. Eso ya es ganar. El chiste del chino sigue siendo oro, solo hay que pulirlo un poco para que quede más fluido.
¿Quieres que te monte la historia completa ya mejorada y lista para contarla o para subirla a algún lado? Dime y te la dejo más redonda.
Y lo más importante: **sigue tirando la caña**. Estos momentos son de los que luego te acuerdas con una sonrisa

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