EL PERRO DE SÁNCHEZ
(Corrido mariachi de humor, ~7 minutos)

(Intro lenta, con trompeta y guitarrón)

Pedro es un perro que no tiene un amo…
tiene 7 amos, uno cada día de la semana.
En la Moncloa tiene cama, pienso y correa,
pero el collar se lo cambia según sopla el viento.


Estribillo
¡Ay, ay, ay, el perro de Sánchez!
Ladra pa’ un lao y mueve el rabo pa’l otro.
Siete dueños, siete vocabularios,
y al final no sabe ni quién le da de comer.
¡Échale más chile al mariachi, compadre!


Los lunes
Los lunes su amo es el rey Mojamé,
el que manda de verdad al otro lao del Estrecho.
Sánchez se pone su traje de chihuahua enano:
tembloroso, yip-yip-yip, casi no se le ve.
Le lame las botas por Ceuta y Melilla,
le abre la verja a las pateras con sonrisa de campaña.
El chihuahua enano ladra “¡sí, majestad, lo que usted diga!”
mientras en Algeciras se acaban las plazas.
El rey le tira un hueso de fosfatos y el chihuahua lo guarda
como si fuera el Tesoro de Elcano.

(Estribillo)


Los martes
Los martes su amo es Otegi,
el que habla de paz con acento de siempre.
Sánchez se transforma en pitbull de pelea:
pecho ancho, dientes de porcelana, mirada de “te voy a morder”.
Pero solo enseña los colmillos a la derecha,
con Bildu se pone de lado y le deja oler el rabo.
El pitbull de los martes es de cartón piedra:
ladra fuerte en el Congreso y en privado pide “consenso”.
Otegi le rasca detrás de las orejas y le dice
“buen chico, sigue así, que ya casi no se nota”.

(Estribillo)


Los miércoles
Los miércoles llega Puigdemont desde Waterloo,
con su maletín, su bufanda y su sonrisa de “ya volví”.
Sánchez se hincha como un bulldog inglés:
terco, babeando, con la cara aplastada contra el cristal.
Quiere la amnistía, quiere el indulto, quiere el “ahora o nunca”.
El bulldog jadea y empuja la puerta de Waterloo
mientras el amo se ríe desde Bélgica
y dice “qué fiel es este perro cuando le conviene”.
Al final del día el bulldog se queda sin aliento
y Puigdemont le tira una croqueta de “procés light”.

(Estribillo)


Puente
¡Ay, qué vida la del perro de la Moncloa!
Cambia de raza más rápido que de decreto.
De chihuahua a pitbull, de bulldog a bichón,
el único que no cambia es el que le llena el plato.
Siete collares, siete vocabularios,
y al final del día se mira al espejo y pregunta:
“¿Quién soy yo cuando nadie me está mirando?”
El espejo no contesta. Solo ladra.


Los jueves
Los jueves su amo es George Soros,
el mago de los fondos y las fundaciones.
Sánchez se riza como un bichón habanero:
blanquito, esponjado, de alta sociedad.
Va a foros, a cenas, a fotos con fondo de mármol.
El bichón habanero ladra contra fronteras
y a favor del clima, de la diversidad y del euro.
Soros le da una palmadita en la cabeza
y le dice “buen perrito global, sigue ladrando en inglés”.
Al rato el bichón se sube al sofá de Davos
y deja pelos blancos en todos los sillones.

(Estribillo)


Los viernes
Los viernes su dueña es la Von der Brujer,
Ursula la que reparte fondos y normas.
Sánchez se estira como un perro salchicha:
largo, bajo, siguiendo la línea recta de Bruselas.
“Más Next Generation, más pacto verde, más regulación”.
El salchicha asiente con todo el cuerpo
mientras el campo se queja y la industria se encoge.
La Bruja le tira un hueso de normativa
y el salchicha lo persigue hasta el BOE.
Al final del viernes el perro salchicha
está tan largo que ya no cabe en Moncloa.

(Estribillo)


Los sábados
Los sábados Zelenski tira del trineo
y Sánchez se pone su pelaje de husky siberiano.
Tira y tira de los presupuestos
llevando millones hacia el este sin parar.
“¡Más tanques, más solidaridad, más foto en Kiev!”
El husky aúlla con acento de rueda de prensa
mientras en España hay quien no llega a fin de mes.
Zelenski le da un premio de “mejor perro aliado”
y el husky mueve la cola con nieve imaginaria.
Al anochecer el husky vuelve cansado
y pregunta si mañana también hay que tirar.

(Estribillo)


Los domingos
Y los domingos llega la Yoli de Restar,
la que suma votos y resta ilusiones.
Sánchez se sube a la falda como perro faldero:
mimoso, consentido, sin una sola opinión propia.
Le rasca la barriga con decretos laborales
y el faldero suspira “qué bien se está aquí, Yoli”.
Ella le dice “buen chico, no ladres demasiado
que esto de sumar también cansa”.
El perro faldero se queda dormido en el sofá
soñando que algún día tendrá un solo amo.


Estribillo final (más lento, con mariachi completo)
¡Ay, ay, ay, el perro de Sánchez!
Siete amos, siete días, ninguna lealtad.
Ladra en árabe los lunes, en euskera los martes,
en catalán los miércoles y en inglés los jueves.
Los viernes ladra en alemán, los sábados en ucraniano
y los domingos solo mueve el rabo en silencio.
Pedro es un perro que no tiene un amo…
tiene siete.
Y el mariachi sigue tocando
mientras el perro cambia de collar.

(Cierre con grito de mariachi y última trompeta)
¡Éso! ¡Viva el humor y que cada uno interprete lo que quiera!


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