
Título: «Papá, ven en tren»
La Casa de la Ciudad y la Casa del Mar
(Escena lírica en estilo clásico, a la manera de Mozart. Duración aproximada: 6-7 minutos. Para voces: Soprano (Madre), Tenor (Padre), voces infantiles o ligeras (Niños), y posible coro breve. Tempo general: Andante grazioso con secciones de recitativo seco y aria más cantabile.)
Recitativo (secco) – La casa de la ciudad, al amanecer
Niños (en duermevela, a coro ligero):
¡Arriba, papá! Que hoy el tren nos lleva.
De la casa de la ciudad, la nuestra y pagada,
a la del mar, la de la costa, también nuestra,
sin deuda ni hipoteca que la sombra.
Madre (con ternura y un deje de la “cantinela de siempre”):
¡Que tengas cuidado, que prestes atención!
El beso de dormidos, como siempre,
y el abrigo, que el mar en la costa es fresco.
¡Qué papá más trabajador tenemos!
¿Qué haríamos sin él, sin esta casa firme
y la otra, junto al mar, que nos espera?
Padre (medio en broma, medio orgulloso):
Ya voy, ya voy. Las maletas están listas.
Una casa en la ciudad, otra en la costa:
ambas pagadas, con el trabajo de siempre.
Hoy el tren nos une, como todos los veranos.
Niño (Juanito) (llorón pero insistente):
¡Papá, ven en tren! ¡No por la carretera!
Que el tren es seguro, y así llegamos juntos
a la casa del mar, donde el futuro es claro.
Aria (Andante cantabile) – El Padre, con interjecciones de la familia
Padre:
De la casa de la ciudad partimos,
piedra a piedra levantada y saldada,
sin letra de banco ni sombra de deuda.
El tren nos lleva, sereno y puntual,
a la casa de la costa, la del mar,
también nuestra, con sus ventanas al horizonte.
(Los niños repiten en eco suave: “Papá, ven en tren… ven en tren a la costa.”)
Allí el sol nos espera, y la mesa puesta,
el jardín pagado y el porvenir abierto.
Una familia con futuro y prosperidad:
el trabajo de hoy, la casa de mañana,
el tren que une lo que el esfuerzo ha ganado.
Madre (en contrapunto breve):
¡Qué atención, qué cuidado!
El beso de siempre, el abrigo, el billete.
Así viajamos, de casa en casa,
libres de hipoteca, dueños de lo nuestro.
Recitativo accompagnato – En el andén / en el vagón
Niños:
¡Uno, dos, tres! ¡Juanito llorón, pero alegre!
El tren arranca. De la ciudad al mar.
¡Papá, ven en tren! ¡Ven con nosotros!
Padre:
Aquí vamos, de la casa pagada de la ciudad
a la casa pagada de la costa.
Sin prisa, sin miedo, con el billete en la mano
y el porvenir asegurado.
Madre:
Así es la prosperidad: dos casas propias,
una familia unida, un tren que nos lleva
de lo que ya es nuestro a lo que aún será.
Aria final / Coro (Allegro ma non troppo, con gracia clásica)
Todos (a modo de rondó o coro final):
¡Papá, ven en tren! De la ciudad a la costa.
¡Casa de la ciudad, pagada y firme!
¡Casa del mar, sin hipoteca y nuestra!
Una familia con futuro y prosperidad,
que viaja en el tren de lo ganado con esfuerzo.
De la ciudad al mar, del trabajo al descanso,
de la casa propia a la casa propia:
así se construye el mañana.
(Eco final, suave y luminoso:)
Ven en tren… ven en tren…
a la casa del mar,
donde el futuro ya es nuestro.
(Coda instrumental breve, a la manera de un final de ópera mozartiana: alegre, equilibrada, con el motivo rítmico del tren y el de la frase “ven en tren” transformado en tema instrumental.)
Esta letra está pensada para cantarse en estilo clásico: frases claras y equilibradas, repeticiones elegantes (como el estribillo “Papá, ven en tren”), diálogos en recitativo que recuerdan la escena familiar del anuncio de 1973, y arias más melódicas que subrayan la prosperidad, las dos casas propias (ciudad y costa), la ausencia de hipotecas y el futuro familiar. Puedes alargarla o acortarla ligeramente según el tempo elegido; con un Andante y las repeticiones naturales de un rondó clásico alcanza fácilmente los 6-7 minutos.
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