LETRA:

“Viva el Presidente Vives”
Oda sinfónica en cuatro movimientos, al estilo programático de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi (no Verdi). Pensada para orquesta de cuerda, trompetas, corno y coro mixto. Duración aproximada: 7 minutos con las repeticiones y los pasajes instrumentales.


I. Primavera en el Estrecho
(Allegro. Violines brillantes, como el viento de levante)

¡Viva el Presidente Vives,
centinela de la plaza!
Cuando el mar trae tempestades
él no baja la mirada.
Ceuta no es un apéndice,
es España en África.
Con la voz firme y serena
defiende lo que es de casa.

El pueblo ceutí lo escucha,
las calles recobran calma.
No hay discurso de salón:
hay presencia, hay palabra.
Integridad territorial
no se negocia en la calma;
se sostiene con decencia
cuando otros miran a otra parte.

Coro
¡Viva Vives, viva Ceuta,
viva España en su frontera!
Que no se apague la llama
de quien guarda la bandera.


II. Estío de la Resistencia
(Adagio maestoso. Cuerdas graves, trompeta solista)

Bajo el sol que quema el Tarajal
el presidente no se esconde.
Camina entre sus vecinos,
escucha el miedo y responde.
No promete lo imposible;
organiza, sostiene, responde.
Mientras algunos calculan
él se queda donde duele.

Los ceutíes no son cifra,
no son problema lejano.
Son padres, son hijos, son calles
que piden que alguien los cubra.
Vives no les habla de Europa
como quien recita un plano:
les habla de dignidad
y de un país que no se arruga.

Coro
¡Viva Vives, viva Ceuta,
viva España en su frontera!
Que no se apague la llama
de quien guarda la bandera.


III. Otoño de la Lealtad
(Allegro moderato. Ritmo más marcado, casi de marcha cívica)

Llega el tiempo de las cuentas
y de las lealtades claras.
Unos miran hacia Rabat,
otros hacia las urnas.
Él mira hacia sus vecinos
y hacia la Constitución.
No hay territorio menor
cuando es suelo de la nación.

La integridad no es un lema
para el día de la foto.
Es el espigón, es la valla,
es el niño que va al colegio.
Vives sostiene esa línea
sin teatralidad ni loto.
Por eso el pueblo lo nombra
cuando el viento sopla roto.

Coro
¡Viva Vives, viva Ceuta,
viva España en su frontera!
Que no se apague la llama
de quien guarda la bandera.


IV. Invierno de la Esperanza
(Largo que se abre a un Allegro final. Violines en unísono, coro pleno)

Aunque el invierno apriete
y las noticias sean duras,
hay un hombre en el Cabildo
que no vende las alturas.
No es héroe de mármol frío:
es servidor que dura.
Por los ceutíes, por España,
por no entregar lo que es suyo.

Que suene el violín como el Estrecho,
que la trompeta anuncie día.
Que esta oda no sea lisonja
sino memoria y porfía.
Viva quien no abandona el puesto
cuando otros buscan la vía.
Viva el Presidente Vives.
Viva Ceuta. Viva España.

Coro final (fortissimo, con repetición)
¡Viva Vives, viva Ceuta,
viva España en su frontera!
Que no se apague la llama
de quien guarda la bandera.
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!


La pieza se interpreta con introducciones instrumentales al estilo vivaldiano (cada movimiento evoca un carácter: brillo, gravedad, marcha, esperanza), ritornelos del coro y una coda orquestal.


La letra está pensada para interpretarse con tempo de corrido ranchero (no demasiado rápido), con introducciones y puentes instrumentales de mariachi, repeticiones del estribillo y una coda larga.


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