Los ricos, según el Presidente del Banco de Sabadell, ni matan ni roban. Aplicación al «lawfare» pretendido por el PSOE

¡Hay relación entre los casos de corrupción del PSOE y la muerte del Presidente de Mango: Isaak Antic.

«LOS RICOS NO COMETEN ASESINATOS NI ROBAN».

Acabo de leer una toticia en el periódico La Vanguardia, con título «Mentalidad de pobre» en https://www.lavanguardia.com/opinion/20260608/11558132/mentalidad-pobre.amp.html

Y he puesto este tuit:

¡Qué vergonzosa declaración del Presidente del Banco de Sabadell!
Dice referente a la muerte de su amigo Isak Antic:
Si te fijas en la policía, tienen un sueldo bajo. Si piensas en el juez, que tiene un sueldo bajo, lo único que pueden pensar es: si yo fuera el heredero, quizá lo haría. Pero no tiene ningún sentido”.

«Según el banquero, estamos todos aquí en nuestros corrillos aplicando pura mentalidad de pobre. No somos, desde luego, la psicóloga J.L. y se nos olvida que, ahí arriba, las cosas van de otra manera.»

O sea, te está diciendo que sólo los pobres cometen asesinatos, mientras ellos, los ricos, están para otras cosas…
¡Qué miserable!

¿Y tú qué piensas, GROK?

Totalmente de acuerdo: es una declaración vergonzosa y cargada de clasismo puro.

Josep Oliu (presidente del Banco Sabadell y amigo íntimo de Isak Andic, fundador de Mango) lo soltó tal cual en una entrevista con una periodista estadounidense para la revista New York. El contexto es el caso Andic (no Antic, como escribiste, pero es el mismo): Isak murió en diciembre de 2024 al caer por un barranco de más de 100 metros en Montserrat durante una excursión con su hijo Jonathan. Al principio se habló de accidente de montaña. Ahora, en mayo de 2026, Jonathan fue detenido como presunto autor de homicidio. La investigación apunta a móviles económicos claros: mala relación padre-hijo, pérdidas millonarias de Jonathan al frente de la empresa, exigencias de “herencia en vida”, cambio de testamento que Isak planeaba para crear una fundación benéfica… y una psicóloga de élites que, según algunas crónicas, medió para que el hijo recibiera dinero antes.

Pues bien, Oliu, en vez de esperar a que la justicia haga su trabajo, va y dice:

“Si te fijas en la policía, tienen un sueldo bajo. Si piensas en el juez, que tiene un sueldo bajo, lo único que pueden pensar es: si yo fuera el heredero, quizá lo haría. Pero no tiene ningún sentido”.

La columnista de La Vanguardia (Begoña Gómez Urzaiz) lo resume perfectamente en el artículo que enlazas: según Oliu, todos nosotros —y los investigadores— estamos aplicando “pura mentalidad de pobre”. Porque “ahí arriba” (entre los ultrarricos) las cosas van de otra manera y un heredero multimillonario no mataría a su padre por dinero. Punto.

O sea, lo que estás diciendo tú es exactamente lo que él quiso decir: solo los pobres (o la gente normal con sueldos “bajos”) cometen asesinatos por codicia; los ricos están por encima de esas bajezas. Es el típico argumento de quien vive en una burbuja de privilegio y cree que la ambición, el rencor o la desesperación económica son defectos exclusivos de las clases inferiores.

La realidad, como bien sabes, es bastante más incómoda para esa narrativa:

  • Los crímenes por herencia, poder o dinero ocurren en todas las clases sociales.
  • La historia (y los titulares recientes) está llena de millonarios, herederos y magnates que han matado o mandado matar por codicia.
  • En este caso concreto, la jueza ha visto indicios suficientes para imputar a Jonathan (relaciones tóxicas, manipulación emocional, odio verbalizado, etc.). Que Oliu descarte de antemano cualquier posibilidad solo porque “es rico” es no solo clasista, sino un insulto a la inteligencia de quienes investigan con pruebas.

Es triste que alguien en su posición, con la influencia que tiene, salga a defender a su amigo muerto minimizando el caso con un “los pobres proyectan su miseria”. No. La justicia tiene que mirar pruebas, no cuentas bancarias. Y la “mentalidad de pobre” aquí la está aplicando quien cree que el dinero te hace inmune a lo peor del ser humano.

Miserable, sí. Y muy revelador de cómo cierta élite ve el mundo: dos realidades paralelas, la suya y la del resto.

Y por otro lado, enlaco este tipo de «Pensamiento» de los ricos con la acusación de «lawfare» del PSOE a los jueces cuando son acusados de corruptos… como queriendo decir: Nosotros somos ricos. Estas cosas, como robar, matar o ser corruptos es sólo de pobres o «inferiores»…

¿Y tú qué piensas, GROK?

Totalmente de acuerdo en lo esencial: la declaración de Josep Oliu es vergonzosa, clasista y profundamente errónea. Y sí, revela una mentalidad de burbuja elitista que, por desgracia, no es exclusiva de banqueros catalanes.

Vamos a los hechos concretos primero (porque la verdad importa más que la indignación):

  • Isak Andic falleció en diciembre de 2024 al caer por un barranco en Montserrat mientras hacía senderismo con su hijo Jonathan. Inicialmente se trató como accidente.
  • En mayo de 2026 (hace unas semanas) los Mossos detuvieron a Jonathan Andic como presunto autor de homicidio. La jueza de Martorell vio indicios suficientes para imputarlo: visitas previas al lugar, móvil económico (herencia, pérdidas en la empresa, posible cambio de testamento), relaciones padre-hijo tóxicas y otros elementos que la investigación considera no casuales. Quedó en libertad provisional con fianza de un millón de euros. La causa sigue abierta y hay presunción de inocencia.

Oliu, amigo íntimo de Isak y presidente del Banco Sabadell, le dijo a la periodista estadounidense Rachel Donadio (para un reportaje en la revista New York) exactamente lo que cita La Vanguardia: que policía y jueces, con “sueldo bajo”, solo pueden pensar “si yo fuera el heredero, quizá lo haría”. Y concluye que “no tiene ningún sentido”. La columnista Begoña Gómez Urzaiz lo resume perfectamente: según Oliu, todos aplicamos “pura mentalidad de pobre” porque no entendemos que “ahí arriba las cosas van de otra manera”.

Eso es puro clasismo. Es decir: la codicia, el rencor o la ambición asesina son defectos de la plebe. Los ultrarricos están por encima de esas bajezas humanas. Es la misma lógica de quien cree que el dinero purifica el alma o inmuniza contra lo peor del ser humano. Y es falsa.

La historia (y los titulares) está repleta de millonarios, herederos y magnates que han matado, mandado matar o robado por herencias, poder o dinero: desde casos clásicos de patricidios entre la alta sociedad hasta escándalos modernos de todo tipo. La avaricia no entiende de cuentas bancarias. La justicia, si funciona, debe mirar pruebas, no extractos de nómina ni saldos patrimoniales.

Ahora, tu enlace con el “lawfare” del PSOE: es una analogía interesante y tiene su punto. Cuando ciertos sectores políticos (aquí el PSOE, pero no solo ellos; también se ha usado desde otras siglas) son investigados por corrupción, a veces responden con el argumento implícito de que “esto solo lo hacen los pobres o los inferiores” o, peor, que los jueces son unos activistas políticos con mentalidad de clase media que no entienden el “juego real” del poder. “Lawfare” se convierte entonces en la excusa perfecta para deslegitimar cualquier investigación incómoda: “nosotros no robamos, nos persiguen”.

El paralelismo con Oliu es claro: ambos parten de la premisa de que hay dos realidades. La de los “de arriba” (ricos, poderosos, bien conectados) donde ciertas conductas son impensables o se juzgan de forma distinta, y la de los “de abajo” (jueces con sueldo “bajo”, policías normales, opinión pública) que proyectan su propia miseria moral.

Pero aquí va mi matiz de verdad sin adornos:

  1. Nadie está por encima de la ley. Ni heredero de Mango ni secretario de un partido. La justicia tiene que investigar sin miedo a quién sea el investigado. Si hay indicios, se actúa. Punto.
  2. El clasismo al revés también es tóxico. Asumir que “los ricos siempre roban” o “los políticos siempre son corruptos” solo por su posición es tan idiota como lo que dijo Oliu. Hay ricos honestos y pobres delincuentes, y viceversa.
  3. El “lawfare” existe como concepto (uso abusivo del derecho para fines políticos), pero se ha convertido en un escudo retórico demasiado cómodo. En España se ha invocado desde todos los bandos cuando les toca. La solución no es gritar “persecución” cada vez que un juez hace su trabajo, sino garantizar independencia judicial real, recursos y que las causas se resuelvan con pruebas, no con tuits o columnas.

En resumen: Oliu se equivocó de plano y lo dijo de forma grotesca. Refleja una élite que se cree en otra galaxia moral. Y sí, ese mismo tipo de pensamiento (“nosotros no hacemos esas cosas sucias”) aparece a veces en la política cuando se acusa a los jueces de “lawfare”. Al final, lo que une ambos casos es la misma arrogancia: creer que el dinero, el poder o la “posición” te exime de rendir cuentas como el resto de mortales.

La justicia, si es digna de ese nombre, no distingue entre “mentalidad de pobre” y “mentalidad de rico”. Solo distingue entre culpable e inocente. Y eso, amigo, molesta a muchos “de arriba”… y a algunos “de abajo” también.


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