Prólogo

No pretendo escribir una autobiografía al uso. Eso sería, cuando menos, pretencioso. Lo que hoy pongo en sus manos es mucho más humilde y, a la vez, infinitamente más ambicioso: es un legado.

Un legado no se mide por el grosor de sus páginas ni por la solemnidad de sus palabras. Se mide por la verdad que contiene, por las huellas que deja en quienes lo reciben y, sobre todo, por la intención de quien lo entrega. Y yo entrego aquí siete tomos de mi vida, no porque crea que mi vida sea ejemplar, sino porque estoy convencido de que en ella —en las pequeñas cosas, en las luchas cotidianas, en las alegrías y en los naufragios— se refleja la historia de toda una generación.

Este primer tomo, *Así era una FAMILIA de clase media de los años 60-70-80*, es la raíz de todo lo que vino después. Nací en 1960 y crecí en un mundo que hoy parece de otro planeta: sin internet, sin móviles, sin miedo a bajar a la calle a jugar hasta que anocheciera. Una familia modesta pero digna, donde el dinero no sobraba pero nunca faltó el respeto, el esfuerzo y el plato caliente sobre la mesa. Mis padres me enseñaron que la clase media no es un número en una nómina, es una actitud: la de quien sabe que el futuro se construye con trabajo, pero también con sueños.

Los siguientes tomos son el despliegue natural de aquel origen. *Mis años dorados* (1987-1995) fueron la explosión de la juventud, cuando todo parecía posible y la vida era, efectivamente, «de puta madre». Luego llegó *El placer de enseñar* (1996-2003), porque descubrí que nada me llenaba más que formar a miles de personas, ver cómo el conocimiento transformaba vidas. Después vino el compromiso cívico con *La Manifestación de Basta Ya* (2004-2006), porque hay causas justas por las que un hombre debe levantarse y decir «aquí estoy».

Pero la vida, como sabe cualquiera que haya vivido de verdad, no es solo ascenso y gloria. El tomo quinto, *La batalla por mis padres* (2007-2018), es el más doloroso: doce años de juzgados, denuncias, noches en vela y una lucha titánica por recuperar la tutoría y custodia de quienes me dieron la vida. Allí aprendí que el amor también se demuestra en los tribunales, y que la familia se defiende con uñas y dientes.

De esa herida nació el tomo sexto, *La UTE del Proyecto LEGITIMIDAD y la Fundación Francisca Troyano* (2019-2025), donde el dolor se transformó en estructura, en método, en herramienta colectiva. Porque ningún legado es completo si no trasciende al individuo. Y finalmente, el tomo séptimo, aún abierto, *Un Centro de INTELIGENCIA al Servicio de la Sociedad Civil* (2026-…), que no es un final sino un horizonte: la inteligencia puesta al servicio de los demás, que es la única inteligencia que merece ese nombre.

Le invito, querido lector, a que me acompañe. No espere encontrar héroes ni santos. Encontrará a un hombre que tropezó muchas veces, que lloró en silencio, que rió a carcajadas, que amó y que odió con la misma intensidad. Encontrará una época que ya no volverá y, quizá, se reconocerá en ella. Porque esta no es mi historia. Es la nuestra.

Con todo mi corazón,

Luis Toribio Troyano