Prólogo
Este libro no es una autobiografía al uso. No es un relato lineal de fechas y anécdotas ordenadas para complacer al lector perezoso. Este libro es un acto de resistencia. Es la partitura completa de una vida que se ha negado a callar mientras el mundo entero parecía empeñado en que lo hiciera. Se titula Luis Toribio Troyano, compositor musical porque la música ha sido, desde el primer latido, el eje vertebral de todo lo demás: la ingeniería industrial, las matemáticas, el guion, la dirección de cine, el pensamiento político y, sobre todo, la denuncia sin anestesia de la farsa que nos gobierna.
Yo, Luis Toribio Troyano, soy el mismo hombre que ha compuesto canciones que hoy suenan en Amazon Music y Spotify con títulos tan incómodos como certeros. Canciones que no piden permiso. Canciones que no se arrodillan ante las modas ni ante los algoritmos. Y precisamente porque soy compositor musical, entiendo mejor que nadie que la vida misma es una sinfonía de tensiones, disonancias y resoluciones que nadie quiere escuchar. Por eso este libro es, ante todo, una composición mayor: treinta y seis movimientos que no siguen el orden cronológico de una vida, sino el orden lógico de la verdad. Cada capítulo es un movimiento. Cada movimiento, una nota que se niega a ser silenciada.
En el Capítulo I me presento tal como soy: Luis Toribio Troyano, compositor musical. Sin adornos. Sin máscaras. Aquí explico por qué la música no es un hobby ni una afición, sino la forma en que mi mente matemática traduce el caos del mundo en melodías que hieren y curan al mismo tiempo. Desde ahí, el libro se lanza sin red. Porque cuando uno ha vivido lo suficiente para ver cómo un país se desmorona bajo el peso de la mentira institucionalizada, ya no hay espacio para la prudencia de salón.
Toribio Presidente (Capítulo II) no es un sueño infantil. Es la constatación de que España necesita, urgentemente, a alguien que no haya vendido su alma a la máquina del fango. Alguien que haya estudiado, compuesto, escrito, dirigido y pensado sin pedir nunca subvención ni aplauso oficial. La Caja Fuerte de Zapatero (Capítulo III) abre la primera de las muchas puertas blindadas que este libro va a forzar. Porque lo que allí se esconde no son secretos de Estado: son las pruebas de que la traición tiene fecha, nombre y apellidos. Y sigue teniendo consecuencias.
Viva Troyano Presidente (Capítulo IV) es el grito que ya nadie se atreve a corear en voz alta por miedo a que lo acusen de populismo. Pues bien: que me acusen. Yo no tengo miedo. Mamá Paquita (Capítulo V) es el capítulo más personal y, por eso, el más universal. Porque detrás de todo hombre que se atreve a plantar cara al poder hay una madre que le enseñó a no arrodillarse. Francisca Troyano, la mujer que da nombre a la Fundación que aparece en el Capítulo XII, es el origen de todo: valores, coraje y la certeza de que la verdad no se negocia.
A partir de ahí, el libro se vuelve quirúrgico. ¿Conspirar? ¡Pues va a ser que sí! (Capítulo VI) y El Universo entero conspira (Capítulo IX) no son teorías: son constataciones. Cuando ves cómo los mismos nombres, los mismos partidos y los mismos medios repiten el mismo guion durante décadas, ya no es conspiranoia; es diagnóstico clínico. ¡Qué mala suerte! (Capítulo VII) y La caída de los 6 segundos (Capítulo XVI) son los momentos en los que la realidad se ríe en la cara del progresismo y le dice: «Te pillé». Porque la mala suerte siempre es selectiva cuando gobierna la izquierda.
Prioridad Nacional (Capítulo VIII), Libertad sin bulos (Capítulo X) y La calle de Zapatero (Capítulo XI) son los capítulos en los que pongo negro sobre blanco lo que millones de españoles piensan pero nadie se atreve a publicar: que la libertad se está convirtiendo en un lujo reservado para quienes comulgan con la versión oficial. Y que la calle de Zapatero no es una dirección; es un estado mental que lleva décadas infectando Ferraz.
Los tertulianos de Ferraz (Capítulo XIII), La máquina del fango (Capítulo XV y XXXII), La superioridad moral de los llamados progresistas (Capítulo XVIII) y El Progresismo es la Tapadera del Narcotráfico (Capítulo XXI) son los movimientos más duros de la sinfonía. Aquí no hay piedad. Porque la piedad con el verdugo es traición a la víctima. Y la víctima, en este caso, es España entera.
Después de Zapatero, vendrá Sánchez (Capítulo XIX) no es una predicción; es un hecho consumado. Y El Pacto de la Traición (Capítulo XIV y XXVII) demuestra que la traición no es un accidente: es el método. Prostitución y tráfico de joyas y alimentos (Capítulo XX), El empujón del policía versus la agresión, según el Progresismo (Capítulo XXVIII) y El kioskero de Podemos y el odio visceral de Podemos a la iglesia católica (Capítulo XXIX) son los capítulos que desnudan la hipocresía hasta dejarla en huesos. Porque el progresismo no defiende a los débiles; los utiliza. Y cuando ya no le sirven, los tira.
La Biblioteca de libros de Luis Toribio Troyano sobre Luis Toribio Troyano (Capítulo XXII) es mi guiño irónico al lector que aún no se ha dado cuenta de que este libro es, en realidad, el primer volumen de una biblioteca que estoy construyendo piedra a piedra. Discurso ficticio del rey Felipe VI pidiendo Elecciones Generales (Capítulo XXIII) es el capítulo que más va a doler en Zarzuela y en Moncloa. Porque es ficción… pero todo el mundo sabe que es la ficción que debería ser realidad.
La estrategia del abogado del hijo heredero de Mango (Capítulo XXIV), El extraordinario trabajo de los Mossos en el Caso Mango (Capítulo XXXIII) y Los teléfonos de usar y tirar de Zapatero (Capítulo XXXIV) demuestran que la justicia, cuando quiere, funciona. El problema es que solo funciona cuando no molesta a los intocables. ¿Una conspiración contra el PSOE? (Capítulo XXV) y ¡Bravo por la valentía del juez Villegas! (Capítulo XXVI) son los capítulos en los que aplaudo sin complejos a quienes aún se atreven a hacer su trabajo.
La generación de mis padres era la de los propietarios (Capítulo XXX) es el homenaje a una España que ya no existe: la España de la gente que trabajaba, ahorraba y dejaba herencia en vez de dejar deuda. El “fantasma” de Bad Bunny (Capítulo XXXI) es la carcajada final contra el merchandising progresista: el mismo que defiende a las “diversidades” mientras sueña con tías buenas, jóvenes y tetudas en la intimidad de su mansión.
Y el broche de oro, el Capítulo XXXVI: Agradecimientos a los 80 Youtubers Principales por ser el referente del Periodismo futuro. Porque cuando los medios tradicionales se convirtieron en la máquina del fango, los youtubers se convirtieron en la resistencia. Ellos son los que han mantenido viva la verdad mientras los grandes periódicos cobraban por enterrarla.
Este libro es mi sinfonía completa. Es mi manera de decir que no me he rendido. Que sigo componiendo, escribiendo y pensando aunque la máquina del fango intente convertirme en uno más de sus cadáveres mediáticos.
Si después de leerlo sigues creyendo que el progresismo es moralmente superior, que Zapatero fue un estadista y que Sánchez es un demócrata… entonces no has entendido nada. O, peor aún, no has querido entender.
Pero si, al cerrar la última página, sientes que algo se ha roto dentro de ti —esa venda cómoda que te impedía ver—, entonces habré cumplido mi misión como compositor musical: haberte hecho escuchar la disonancia para que, por fin, puedas apreciar la belleza de la verdad.
Bienvenidos a la partitura de un hombre que no se calla.
Luis Toribio Troyano
Compositor musical, ingeniero industrial superior, CQP en Matemáticas y, sobre todo, español que aún cree que España merece ser salvada.
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