LETRA:

**[Intro – 0:00 a 0:25]** 

Nueve hombres justos… 

Encerrados en la sala. 

Martorell, junio, tormenta que azota. 

Isak ya no está. 

Jonathan en el banquillo. 

Y el ventilador sigue… girando lento. 

**[Verso 1 – 0:25 a 1:40]** 

Ocho manos alzadas: inocente. 

Solo una se queda: Jurado cinco, ojos cansados. 

Los datos del iPhone… recuperados. 

Borrados, sí… pero no del todo. 

App Health no miente: el diez de diciembre 

Jonathan caminó hasta el barranco exacto. 

Pasos registrados, antenas que hablan. 

Cuatro días antes… reconocimiento del terreno. 

Mensajes borrados entre padre e hijo, 

tensión por herencia, millones en juego. 

Después de la caída… llama primero a la pareja, 

no al ciento doce. Todo encaja demasiado bien. 

¿Casualidad? No. Demasiado limpio. 

El ocho niega con la cabeza cansada: 

Teléfono robado en Ecuador… datos se borran. 

¿Y si es reconstrucción forzada? 

¿Y si Julia  tiene razón… 

todo es confrontación terapéutica? 

El nombre flota… como humo en la sala. 

Nadie lo había dicho en voz alta. 

Pero todos sabían quién era. 

**[Coro – 1:40 a 2:20]** 

Nueve hombres justos, 

en la sala que huele a sudor y café quemado. 

Tormenta afuera, calor que quema adentro. 

Ventilador lento… girando lento. 

¿Culpable o inocente? 

La justicia es frágil cuando el dinero habla. 

Nueve hombres justos… 

decidiendo el destino de un imperio. 

**[Verso 2 – 2:20 a 3:35]** 

Dinero —grita el tres, manos callosas—. 

Siempre es dinero. Isak valía miles de millones. 

Jonathan quería herencia en vida. 

Mensajes recuperados: 

‘No me extraña que pensaras que eras capaz de matarte’. 

Eso no lo dice un hijo cariñoso. 

Obsesión por el dinero, según los peritos. 

El cuatro, el más viejo, habla despacio: 

Tuve un hijo… sé cómo se tuercen las palabras 

cuando hay millones de por medio. 

Pero ¿premeditación? ¿Empujarlo desde el barranco? 

El siete mira por la ventana, lluvia en los ojos: 

Conozco a gente como Julia  en mi país. 

‘Gurús’ que entran en familias ricas 

y las desmontan por dentro. 

Terapia directiva… confrontación. 

‘Matar al padre’ como metáfora freudiana. 

Pero ¿hasta dónde llega esa metáfora 

cuando hay herencia en juego? 

El nombre otra vez… flotando. 

La implicación empieza a tomar forma. 

**[Coro – 3:35 a 4:00]** 

Nueve hombres justos, 

en la sala que huele a sudor y café quemado. 

Tormenta afuera, calor que quema adentro. 

Ventilador lento… girando lento. 

¿Culpable o inocente? 

La justicia es frágil cuando el dinero habla. 

Nueve hombres justos… 

decidiendo el destino de un imperio. 

**[Verso 3 – 4:00 a 5:10]** 

Autopsia: lesiones ascendentes en el lado derecho. 

Sin marcas defensivas en las palmas. 

No fue un simple resbalón hacia delante. 

Ruta fácil, invierno, casi de noche. 

Setenta y un años con artrosis… 

y Jonathan lo lleva hasta allí. 

El cinco se levanta, su momento ha llegado: 

Los iPhone cifran todo… 

pero Cellebrite, GrayKey, extracción completa 

recuperan lo que creías borrado. 

Mensajes de WhatsApp en SQLite, 

metadatos de ubicación, pasos que no mienten. 

Desactivó la app justo antes de Ecuador. 

¿Por qué? Porque sabía lo que había hecho… 

o lo que iba a hacer. 

El ocho resiste: Podría ser manipulado… 

Entonces explícame los pasos al barranco —replica el cinco—. 

Explícame por qué llama primero a la pareja. 

Explícame los mensajes de odio. 

Todo junto… las dudas se resquebrajan. 

**[Bridge – 5:10 a 5:40]** 

*(Coro susurrado, tensión creciente, voces superpuestas de jurados)* 

Prejuicios contra los ricos… 

contra los gurús que atan a las élites. 

Contra los hijos que quieren el imperio antes de tiempo. 

Con tanto dinero cualquiera empuja… 

O se deja manipular por una terapeuta 

que le dice ‘mata al padre’ simbólicamente… 

hasta que ya no es simbólico. 

Votos que cambian… uno a uno. 

Nueve manos… acercándose a la verdad. 

**[Verso final / Climax – 5:40 a 6:20]** 

El nueve: culpable. 

El siete: culpable. 

El seis: culpable. 

El cuatro: culpable. 

El tres: culpable. 

El dos: culpable. 

Solo quedan el presidente y el ocho. 

El ocho mira al suelo y susurra: 

Julia … ella lo sabía. 

O al menos alimentó el fuego. 

Los datos del teléfono lo prueban: 

la influencia, la obsesión, la planificación. 

No fue un accidente. 

Fue premeditado. 

El presidente suspira… 

Culpable. 

Nueve manos. 

Unánimes. 

**[Outro – 6:20 a 6:40]** 

*(Lluvia parando, ventilador solo, voz lejana y cínica)* 

Jonathan Andic… culpable de homicidio. 

Cadena perpetua revisable. 

Julia  no fue juzgada ese día… 

pero la jueza ya ordenó analizar sus mensajes. 

Su poder enorme… su terapia que ata… 

todo quedó bajo la lupa. 

En la sala vacía 

el ventilador sigue girando lento. 

Nueve hombres justos habían decidido. 

La tecnología del iPhone cerró el círculo. 

Isak ya no volverá. 

Su imperio pasará a otros. 

Y la justicia… esa cosa frágil y humana… 

habló. 


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