A ver, GROK, escríbeme una novela del género negro y cínico, con título “El video del kioskero de Podemos en el que dice que la ultraderecha la dirige Franco es un BULO” de 7000 palabras y con 7 capítulos y un epílogo final, basada en lo siguiente:
Dicen que circula un video por Telegram, en la que sale el kioskero de Podemos entrevistado en la Sexta TV por los habituales tertulianos del Régimen en el que afirma que vio a Franco, en persona, dando órdenes a Abascal de cómo debía enfocar la política de inmigración relativa a los señores del norte de África.
Yo y mi equipo hemos estado buscando ese video durante mucho tiempo pero no lo hemos encontrado. De existir debería estar realizado con Inteligencia artificial y ser falso ya que Franco nació el 4 de diciembre de 1892, sagitario, y hoy día tendría 133 años, lo cual me parece muy improbable, aunque hubiesen fingido su muerte. Para mí es un bulo. El kioskero es muy tonto, todos lo sabemos pero que además que fingiera su muerte y ahora tuviese 133 años es demasiada casualidad. Una exageración muy grande incluso para ser formulada por un tonto como el kioskero. Yo creo que es un BULO 100% esa noticia.
El video del kioskero de Podemos en el que dice que la ultraderecha la dirige Franco es un BULO
Capítulo 1: El Susurro en la Niebla
Madrid, febrero de 2026. La ciudad era un laberinto de sombras y mentiras, donde el humo de los cigarrillos se mezclaba con el hedor de la corrupción política. Yo era Raúl Mendoza, un detective privado con más cicatrices que victorias, viviendo en un apartamento que olía a whisky rancio y promesas rotas. Mi oficina era un cuchitril en el barrio de Malasaña, donde los grafitis gritaban verdades que nadie quería oír.
Esa mañana, el teléfono sonó como un clavo en mi cráneo resacoso. Era mi contacto en la prensa underground, un tipo llamado Paco, que traficaba en rumores como si fueran heroína.
«Raúl, tienes que oír esto», dijo con voz ronca. «Circula un video por Telegram. El kioskero de Podemos, ese idiota de Pablo Iglesias disfrazado de vendedor de chucherías, sale en La Sexta diciendo que vio a Franco en persona dando órdenes a Abascal sobre cómo manejar la inmigración de los moros del norte de África. Franco, el dictador momificado, ¡vivo a los 133 años!»
Reí, pero fue una risa amarga, como el café que tomaba para mantenerme despierto. «Paco, Franco nació en 1892, sagitario de mierda. Está más muerto que mi fe en la democracia. ¿Quién se cree esa basura?»
«Todo el mundo, Raúl. Los tertulianos del régimen lo entrevistan como si fuera el Mesías. Mi equipo y yo lo hemos buscado por todas partes: YouTube, Telegram, hasta en los foros oscuros. Nada. Si existe, es IA pura, un deepfake para joder a la izquierda.»
Colgué, encendí un cigarrillo y miré por la ventana. La lluvia caía como lágrimas de un dios cínico. Esto olía a bulo, a una de esas mentiras que se propagan como virus en una pandemia de estupidez. Pero en este negocio, los bulos pagan facturas. Decidí investigar. ¿Por qué no? Mi vida era un callejón sin salida anyway.
Salí a la calle, el frío me mordió como un perro callejero. Primera parada: el bar de siempre, donde los informantes bebían sus secretos. Allí estaba Lola, mi ex, una periodista con curvas que ocultaban espinas.
«Raúl, pareces un fantasma», dijo sirviéndome un trago.
«Le hablo de fantasmas, Lola. Franco resucitado, dirigiendo a Vox desde las sombras. ¿Has visto el video?»
Sus ojos se entrecerraron. «Rumores. Pero si es real, es el fin. Podemos se desmorona, la ultraderecha gana. Busca en Telegram, canal ‘VerdadesOcultas’.»
Bebí y me fui. En mi móvil, busqué el canal. Mensajes encriptados, memes de Franco con Photoshop ridículo. Ningún video. Solo ecos de una mentira.
Capítulo 2: Sombras en la Pantalla
De vuelta en la oficina, encendí mi ordenador viejo, que tosía como un fumador empedernido. Busqué en La Sexta archivos. Los tertulianos habituales: Wyoming, Ferreras, esos payasos del régimen que venden noticias como prostitutas venden ilusiones.
Encontré clips de Iglesias, el kioskero, hablando de conspiraciones. Pero nada sobre Franco. Mi equipo –bueno, yo y un hacker freelance llamado El Gato– nos sumergimos en la dark web. Horas perdidas en foros donde anónimos vomitaban odio.
«El Gato, ¿alguna pista?», pregunté por chat.
«Nada, jefe. Si existe, es volatil. Probablemente AI. Franco a 133 años? Imposible. Fingir su muerte en el 75 fue un truco, pero ¿vivir tanto? Ni con viagra eterna.»
Cínico como yo, El Gato. Pero tenía razón. Franco era polvo en El Pardo. Esto era un bulo para desacreditar a Podemos, hacer que Iglesias pareciera un loco.
Esa noche, recibí un mensaje anónimo: «Reúnete en el Retiro, medianoche. Tengo el video.»
Fui, pistola en el bolsillo. El parque era un cementerio de bancos mojados. Una figura encapuchada surgió.
«Eres Mendoza?»
«Sí. Muéstrame.»
Me pasó un USB. «Cuidado. Es dinamita.»
En casa, lo enchufé. El video: Iglesias en La Sexta, ojos desorbitados. «Lo vi, joder. Franco, vivo, en una mansión en Galicia. Le decía a Abascal: ‘Los inmigrantes del Magreb son el enemigo. Cierra fronteras o te corto la cabeza’.»
La voz sonaba robótica. Deepfake obvio. Franco aparecía en CGI cutre, como un zombie de película B.
Bulo confirmado. Pero ¿quién lo creó? ¿Vox? ¿El PP? ¿O algo peor?
Llamé a Lola. «Es falso. AI pura.»
«Raúl, eso no importa. La gente cree lo que quiere. Cynismo puro.»
Tenía razón. En esta España podrida, la verdad era una puta barata.
Capítulo 3: El Kioskero en la Mira
Decidí confrontar al kioskero. Pablo Iglesias, ahora retirado a un kiosco en Lavapiés, vendiendo periódicos y conspiraciones. Lo encontré allí, con barba descuidada, ojos de loco.
«Señor Iglesias, sobre el video…»
Me miró suspicaz. «¡Es real! Franco dirige todo. Abascal es su marioneta. Inmigración, economía, todo.»
«Pero Franco está muerto. 133 años? Imposible.»
«¡Fingió su muerte! Clones, IA, no sé. Pero lo vi.»
Mentía como un político. O creía su propia mierda. Cynismo: los tontos lideran revoluciones.
Le mostré mi versión del video. «Esto es fake. ¿Quién te pagó?»
Salió corriendo. Lo seguí por calles estrechas, hasta un callejón. Dos matones me esperaban.
«Deja esto, detective.»
Pelearon sucio. Yo, más. Un puñetazo, un tiro al aire. Huyeron.
Alguien no quería que investigara. El bulo tenía dientes.
De vuelta, El Gato hackeó cuentas de Vox. Emails sobre «operación Franco Vivo». Propaganda para desviar atención de escándalos reales: corrupción en inmigración, sobornos marroquíes.
Noir puro: todos corruptos, izquierda y derecha.
Capítulo 4: Tertulianos del Infierno
Infiltré La Sexta. Soborné a un productor. Los tertulianos eran víboras en trajes caros.
Ferreras: «El video es oro. Ratings por las nubes.»
Wyoming: «Aunque sea bulo, jode a Podemos.»
Grabé su conversación. Admitían saber que era fake, pero lo difundían por clics.
Cínico: la prensa no informa, manipula.
Lola me llamó. «Raúl, cuidado. Vox sabe de ti.»
Esa noche, mi apartamento fue allanado. Papeles revueltos, USB robado.
Perseguí pistas a Galicia, donde supuestamente Franco «vivía». Una mansión abandonada, llena de fantasmas franquistas.
Allí, encontré documentos: planes para fake news, financiados por oligarcas.
Pero un tiro rozó mi hombro. Huí en la oscuridad.
Capítulo 5: La Femme Fatale Digital
Conocí a Ana, una experta en IA, bella como un virus letal. Trabajaba para una agencia oscura.
«Me contrataron para crear el video», confesó en un hotel sórdido. «Vox pagó. Para ridiculizar a Iglesias.»
La besé, cínico. ¿Amor? Solo lujuria en este mundo.
Pero me traicionó. Llamó a sus jefes. Desperté atado.
«¿Por qué?», pregunté.
«Dinero, Raúl. Cynismo: todos vendemos alma.»
Me liberé, la dejé inconsciente. Robé sus archivos: pruebas del bulo.
Ahora, perseguido por matones de Abascal.
Capítulo 6: Inmigrantes en las Sombras
Investigué la inmigración. Señores del norte de África: mafias marroquíes aliadas con Vox? Ironía: ultraderecha cerrando fronteras mientras trafican.
En Ceuta, vi el horror: inmigrantes ahogados, guardias corruptos.
Un informante: «Franco es símbolo. El bulo distrae de tratos reales.»
Luché contra contrabandistas. Sangre en la arena.
De vuelta a Madrid, confronté a Abascal en un mitin. «¡Es bulo! Franco muerto, tú corrupto!»
Seguridad me echó. Pero sembré duda.
Capítulo 7: La Revelación Final
Reuní pruebas: IA logs, emails, testimonios.
Publiqué en underground. El video desmentido.
Pero el daño hecho. Iglesias ridiculizado, Vox gana votos.
Cínico: verdad no gana elecciones.
Paco me llamó. «Bien hecho, pero ¿cambia algo?»
«No. España es un circo de mentirosos.»
Bebí solo, pistola en mano.
Epílogo: Ecos de un Bulo
Años después, en 2026, el bulo olvidado. Franco sigue muerto, pero su fantasma dirige.
Yo, Raúl, sigo en sombras, investigando mentiras.
Cynismo eterno: humanos creemos bulos porque la verdad duele.
Fin.
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