ESCENA 40
PELÍCULA: “PEDRO SAUNEZ PRESIDENTE”
TÍTULO EN PANTALLA (letras doradas sobre terciopelo rojo, estilo Amadeus pero con escudo de España):
JUAN CARLOS I, EN EL PAPEL DE MOZART, DERROTA EN LOS JUZGADOS AL REVILLA, EN EL PAPEL DE SALIERI
(La imagen pasa a blanco y negro con toques de color en las corbatas. Plano general del Juzgado de Santander, provincia de Castilla la Vieja. Fecha superpuesta: “Marzo de 2026 – Reino de Santander la Vieja”. En off, una voz de locutor judicial con eco dramático: “Caso Carreteras… trenes que nunca pasaron por los túneles que debían pasar. El aspirante a rey versus el conquistador.” Música de Mozart – “Réquiem” – pero con un leve redoble de tambores españoles.)
INT. SALA DE VISTAS DEL JUZGADO DE SANTANDER – DÍA
El juez golpea el mazo. En el banquillo de los acusados, MIGUEL ÁNGEL REVILLA, 82 años, traje gris demasiado grande, corbata arcoíris LGTBI+ con pins “Trans Santander” y un enorme botón que dice “Chorizo Revilla, un sabor de maravilla”. Sudando como Salieri en la ópera. Delante de él, un mapa de trenes ridículo: raíles que terminan en medio de una montaña.
REVILLA
(levantando los brazos, voz temblorosa y envidiosa, con acento cántabro exagerado)
¡Señoría! ¡Yo solo quería ser el rey de Santander la Vieja! Construí carreteras, trenes, futuro… ¿Qué culpa tengo si los túneles no coincidían? ¡Era arte moderno! ¡Y además protejo al colectivo trans! ¡Chorizo Revilla, un sabor de maravilla! ¡Soy el Salieri de Cantabria, el que da voz a quien nadie escucha y el que reparte chorizo a todo el mundo!
(Entra JUAN CARLOS I, 87 años pero con porte de conquistador eterno, traje impecable, corbata azul con escudo borbónico. Camina como Mozart entrando en la corte de Viena: seguro, sonriente, irresistible. A su paso, tres mujeres del público – abogadas, periodistas, admiradoras – se levantan y lo miran embobadas.)
MUJER 1 (susurrando)
Es… es él. El rey conquistador. Inteligencia pura…
MUJER 2
Las mujeres siempre acudimos a él. No es el título… es el talento.
JUAN CARLOS I
(poniéndose en el estrado de testigo experto, voz grave y divertida, con ese acento que conquista continentes)
Señoría, con el permiso de las damas… y de los caballeros. Yo no vengo a cantar ópera. Vengo a decir la verdad. Este hombre –el señor Revilla– se cree Salieri. Quiere ser rey de un reino que no existe. Construyó trenes que no caben en los túneles y encima reparte chorizo con su lema “Chorizo Revilla, un sabor de maravilla”. ¿Saben por qué? Porque no tenía ni idea de la partitura. Yo, en cambio… yo conquisté un país entero con inteligencia. Acuerdos, pactos, España unida. Las mujeres me siguen porque saben reconocer al genio.
(La sala murmura. Revilla se pone rojo de envidia. Juan Carlos señala el mapa de los trenes con un bastón que parece batuta.)
JUAN CARLOS I (continúa, cada vez más brillante)
Mire, Revilla: usted pone raíles donde no hay montaña… y luego grita “Chorizo Revilla, un sabor de maravilla” para que le voten. Yo conquisté el corazón de España sin necesidad de pins de colores ni chorizos de propaganda. Usted imputado en el “Caso Carreteras”. Yo, absuelto por la historia.
REVILLA
(poniéndose de pie, gritando como Salieri enloquecido, agitando su botón)
¡Mentira! ¡Tú eres el Mozart de los Borbones! ¡Todo te sale fácil! ¡Yo me maté estudiando partituras de tren y tú… tú solo tenías que nacer rey! ¡Yo promuevo el trans porque soy moderno y reparto chorizo con “Chorizo Revilla, un sabor de maravilla” y tú… tú eres del siglo pasado!
(Juan Carlos se gira lentamente hacia él. Silencio absoluto. La cámara hace zoom lento a su cara, exactamente como cuando Mozart humilla a Salieri.)
JUAN CARLOS I
(sonriendo con picardía, casi susurrando)
Querido Salieri… perdón, Revilla. La diferencia entre tú y yo es que yo compuse España entera. Tú solo compusiste un desastre de túneles y un chorizo que nadie quiere probar. Y las mujeres… ellas siempre eligen al que sabe conquistar con la cabeza, no con el ruido de tu lema.
(El juez golpea el mazo. Sonido de veredicto.)
JUEZ
¡Caso Carreteras cerrado! El acusado Miguel Ángel Revilla, culpable de ineptitud real y de intentar sobornar con chorizo. Juan Carlos I… absuelto por genio y por historia.
*(Revilla se derrumba en el banquillo. Juan Carlos se da la vuelta. Las tres mujeres se acercan, le besan la mano. Él les guiña un ojo. Música de Mozart explota triunfal. Revilla, solo, murmura para sí:)
REVILLA (voz rota, mirando al techo)
Yo solo quería ser rey… y repartir mi chorizo “un sabor de maravilla”. Y él se llevó toda la ópera.
(La cámara se eleva sobre la sala. Juan Carlos sale victorioso por el pasillo central, mujeres a ambos lados. Fuera, un coche oficial con bandera de España lo espera.)
CORTE A NEGRO.
TEXTO EN PANTALLA (blanco sobre negro):
“El genio siempre triunfa.
El mediocrity solo puede envidiar… y repartir chorizo.
– Wolfgang Amadeus Mozart… y Juan Carlos I, el conquistador.”
(Música: el “Réquiem” de Mozart mezclado con el himno de España. Fundido a Pedro Saunez en la butaca del cine, aplaudiendo emocionado: “Este es el rey que España merece… y el presidente que va a defenderlo”.)
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