Nacidos en el año 1960
(Rock épico · tono heroico · aprox. 7 minutos)

[Intro – guitarra distorsionada lenta que va creciendo, 0:00-0:45]
Sesenta.
Una cosecha que el tiempo no pudo romper.

[Estrofa 1]
Nacimos cuando el mundo aún olía a carbón y a futuro incierto,
en un país que despertaba despacio, con heridas y con orgullo.
Crecimos entre radios de válvulas y primeros televisores,
aprendiendo que el esfuerzo no se regala, se conquista.
Fuimos niños de patio de colegio y de calle de verdad,
de merienda con pan con chocolate y de padres que no se quejaban.
La generación que vio caer muros sin necesidad de derribarlos a gritos,
la que construyó mientras otros solo hablaban de construir.

[Estribillo]
Nacidos en el año mil novecientos sesenta,
cosecha especial, vino que mejora con los años.
No somos víctimas de ninguna guerra lejana,
somos los que aguantaron y siguieron adelante.
Como aquellos que nacieron un cuatro de julio,
nosotros nacimos para no rendirnos nunca.
¡Sesenta!
La cosecha que no se vende.

[Estrofa 2]
En los noventa, en la calle Ausiàs March, de Barcelona
dando clases de informática a directivos de Planeta,
apareció Carlos Sala, el vallista, el campeón español.
Me miró y dijo lo mismo que años después diría otro:
“Los del sesenta somos buena cosecha de vino”.
Años más tarde, en Isolux, Manuel de la Fuente Bielsa
me contrató y me lo confirmó otra vez:
“Tú y yo, Luis, somos de esa cosecha especial”.
No era casualidad. Era reconocimiento.

[Estribillo]
Nacidos en el año mil novecientos sesenta,
cosecha especial, vino que mejora con los años.
No somos víctimas de ninguna guerra lejana,
somos los que aguantaron y siguieron adelante.
Como aquellos que nacieron un cuatro de julio,
nosotros nacimos para no rendirnos nunca.
¡Sesenta!
La cosecha que no se vende.

[Puente – más lento, voz grave y solemne]
Sesenta y seis años después seguimos en pie.
Hemos visto gobiernos ir y venir,
crisis, promesas y traiciones.
Hemos criado hijos, pagado hipotecas,
levantado empresas y aguantado silencios.
No pedimos medallas.
Solo que no nos borren de la historia
como si fuéramos una generación de paso.

[Solo de guitarra heroico – 1:20 aprox.]
(Riff potente, con ecos de himno, que sube hasta un clímax y luego baja)

[Estrofa 3]
Hoy, cuando algunos nos llaman viejos,
nosotros sonreímos.
Porque el vino bueno no se bebe joven.
Porque la cosecha del sesenta
aún tiene cuerpo, taninos y memoria.
Somos los que no se fueron cuando el país tembló.
Los que no vendieron la tierra ni la dignidad.
Los que siguen encendiendo la radio a las tres de la mañana
para que nadie en Ceuta, ni en ningún rincón de España,
se sienta solo.

[Estribillo final – más alto, con coros]
Nacidos en el año mil novecientos sesenta,
cosecha especial, vino que mejora con los años.
No somos víctimas de ninguna guerra lejana,
somos los que aguantaron y siguieron adelante.
Como aquellos que nacieron un cuatro de julio,
nosotros nacimos para no rendirnos nunca.
¡Sesenta!
¡La cosecha que no se vende!
¡La cosecha que no se rinde!

[Outro – guitarra que se apaga poco a poco sobre un último acorde sostenido]
Sesenta.


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