Arde España por Adamuz: así trabajan los medios para minimizar el clima contrario al gobierno

Título: La estrategia de la Prensa del Movimiento para centrarse en las víctimas y no en las causas del accidente de Adamuz

Capítulo 1: El Eco de los Rieles Rotos

En las sombras de Madrid, donde el humo de los cigarrillos se mezcla con el hedor a corrupción política, me llamo Javier Ruiz, un reportero que ha visto más mentiras que verdades en sus treinta años de carrera. No soy un héroe; soy un cínico con un bloc de notas y un hígado que clama venganza por las botellas de whisky barato. Era el 18 de enero de 2026 cuando el infierno se desató en Adamuz, un pueblo olvidado en Córdoba donde dos trenes, un Iryo y un Alvia, se besaron en un abrazo mortal de metal retorcido. Ochenta almas perdidas en Santiago en 2013 palidecían ante esto: más de cien muertos, heridos gritando en la noche, y un ministro, Óscar Puente, balbuceando excusas sobre un «accidente tremendamente extraño» en un tramo «renovado» en mayo de 2025.

Yo estaba en mi oficina mugrienta, rodeado de pilas de periódicos amarillentos, cuando sonó el teléfono. Era mi editor, un tipo gordo llamado Paco, que olía a sobornos y a colonia barata. «Javier, ve a Adamuz. La prensa progresista ya está montando el circo de las víctimas. Lágrimas, familias destrozadas, todo eso. Pero huele a podrido. Investiga.»

Llegué al sitio del desastre al amanecer. El aire estaba espeso con el olor a hierro quemado y sangre. Los bomberos removían escombros, y los reporteros de la «Prensa del Movimiento» –esa pandilla de wokistas que parapetan al gobierno como si fueran sus guardaespaldas– entrevistaban a viudas sollozantes. «¡Foco en las víctimas!», gritaba una rubia de El País, con micrófono en mano. Nadie hablaba de las causas. Nadie quería.

Me colé entre los restos. Un vagón volcado, ruedas apuntando al cielo como dedos acusadores. Encontré un trabajador de ADIF, un tipo nervioso llamado Manuel, fumando a escondidas. «Han sido años de avisos», murmuró. «Catenarias fallando, señales muertas. Pero nadie escucha hasta que mueren cien.»

Saqué mi teléfono y busqué en X la cuenta @InfoAdif. Ahí estaba: posts desde 2017, pero el verdadero infierno empezaba en 2022. Dieciocho incidencias en cuatro años. Retrasos por pantógrafos, averías en catenarias. Cynismo puro: el gobierno renovaba el tramo, pero los problemas persistían como una mala resaca.

Capítulo 2: Sombras en la Red Social

De vuelta en Madrid, me hundí en mi sofá raído, con una botella de Jim Beam como compañía. La Prensa del Movimiento ya había inundado las portadas: «Tragedia en Adamuz: Historias de heroísmo y pérdida». Fotos de niños huérfanos, testimonios lacrimógenos. Ni una palabra sobre ADIF y sus advertencias en X. Era una estrategia maestra: centra en las víctimas, desvía de las causas. El gobierno de Sánchez –o lo que quedaba de él– quedaba impoluto.

Busqué más. El primer post de 2017: una respuesta tímida a una usuaria sobre una incidencia entre Villanueva y Adamuz. Retrasos de 15 minutos. ADIF rechazó comentarios. Cynismo nivel uno.

En 2022, el diluvio empezó. Marzo: «Incidencia de pantógrafo/catenaria entre Alcolea y Adamuz». Septiembre: avería de catenaria, trenes detenidos. Dos posts el mismo día. Me imaginaba a los burócratas de ADIF tecleando con sudor en la frente, sabiendo que nadie les haría caso.

Conocí a Elena, una hacker freelance con ojos verdes y un tatuaje de una serpiente en el cuello. «Te ayudo por un precio», dijo. Accedió a archivos internos. «Dieciocho incidencias, Javier. Todas documentadas. Pero la prensa woke las ignora. ¿Por qué? Porque apuntan al ministerio. Negligencia gubernamental.»

Nos reunimos en un bar oscuro de Malasaña. «Mira esto», dijo, mostrando su laptop. Posts de 2023: siete en total. «Incidencia en la infraestructura entre Conquista y Adamuz». Retrasos de 20 minutos. Cuatro sobre problemas en vías, no en trenes. «Se estandarizó la frase ‘incidencia en la infraestructura’. Eufemismo para ‘todo se va a la mierda’.»

Bebí un trago. «Y el ministro dice que es ‘extraño’. Cynismo puro.»

Capítulo 3: El Ministro y sus Fantasmas

Óscar Puente, el ministro de Transportes, era un pez gordo con corbata impecable y sonrisa de vendedor de coches usados. Lo encontré en una rueda de prensa, rodeado de flashes. «Nuestro corazón está con las víctimas», dijo, voz temblorosa fingida. «Investigaremos, pero el tramo era nuevo.»

Mentira. Mayo 2025: renovación. Pero posts de junio, septiembre, octubre, diciembre. Incidencias en señalización, desvíos. El último, 23 de diciembre: avería en un desvío entre Adamuz y Córdoba.

Lo confronté después. «Señor ministro, ¿y las 18 incidencias de ADIF?»

Me miró como a un insecto. «Eso es desinformación. Foco en las familias.»

Salí furioso. Encontré a un ex empleado de ADIF, un jubilado amargado llamado Carlos, en un café de Atocha. «Todo es política», dijo. «ADIF reporta, pero el gobierno ignora. Presupuestos recortados, mantenimiento barato. La prensa progresista? Son lacayos. Centran en víctimas para no cuestionar al ‘progresismo’.»

Esa noche, alguien irrumpió en mi apartamento. Papeles revueltos, laptop intacta pero advertencia clara: «Deja de cavar.»

Cynismo: el sistema te aplasta si miras demasiado profundo.

Capítulo 4: La Hacker y el Abismo

Elena y yo nos volvimos inseparables, en un sentido cínico: ella por el dinero, yo por la verdad. Hackeamos más: correos internos de ADIF. «Problemas recurrentes en catenarias», decían. «Riesgo alto». Pero informes enterrados.

En 2024: solo dos posts. Julio: avería de tren entre Adamuz y Villanueva. Noviembre: incidencia en señalización. «Se limitaron las notificaciones», dijo Elena. «Órdenes de arriba. No alarmar.»

Fuimos a Adamuz. Entrevistamos sobrevivientes. Una mujer, María, con brazos vendados: «El tren temblaba. Luces parpadeando. No fue accidente; fue negligencia.»

La Prensa del Movimiento la ignoró. En cambio, publicaron: «María, la heroína que salvó a su hijo». Víctimas como escudo.

Alguien nos siguió. Un tipo en traje negro. «Gobierno», susurró Elena. Escapamos por alleys oscuros.

Capítulo 5: La Cronología del Olvido

Armé el puzzle: 2017, primera mención. 2022, tres incidencias. 2023, siete: todas «infraestructura». Julio: retrasos de 30 minutos. Agosto: 25. Octubre: parcial solventada, pero 40 minutos.

2025: siete más. Abril: catenaria. Mayo: señalización. Junio: pregunta parlamentaria del PP, ignorada. Septiembre a diciembre: cadena de averías post-renovación.

«El ministro miente», le dije a Paco. «Publica esto.»

«¿Estás loco? Nos cierran el periódico. La Prensa del Movimiento nos tildará de fachas.»

Cynismo: la verdad muere en despachos.

Pero publiqué online. Viral. Amenazas llegaron.

Capítulo 6: Confrontación en las Sombras

Conocí al culpable: un alto cargo de ADIF, un tal Rodrigo, en un parking subterráneo. «Sí, sabíamos», admitió. «Pero órdenes: minimizar. El gobierno no quiere escándalos.»

Le grabé. «Dieciocho incidencias. ¿Cómo es ‘extraño’?»

«Se renovó, pero barato. Contratas amigas.»

Lo confronté con Puente en una gala. Escándalo. Prensa woke: «Ataque a las víctimas».

Elena desapareció. La encontré atada en un almacén. «Quieren silenciarte.»

Luchamos. Cynismo: ganamos, pero ¿para qué?

Capítulo 7: El Velo Caído

Publiqué todo. Posts de X, correos, confesiones. El gobierno tambaleó. Investigación forzada.

Pero la Prensa del Movimiento giró: «Víctimas exigen justicia, no política».

Puente dimitió, scapegoat. Causas reales: negligencia sistémica.

Yo, cínico, seguí bebiendo. La verdad gana batallas, no guerras.

Epílogo: Rieles Eternos

Años después, Adamuz es monumento a víctimas. Causas olvidadas. Prensa woke triunfa: emoción sobre hechos.

Yo, en mi oficina, veo otro accidente en X. Ciclo continúa. Cynismo: el mundo rueda sobre rieles rotos.