¿Ha sido un accidente?

Pues la compañía de seguros Allianz (la primera entrada en Google con la entrada «definición de accidente) en https://www.allianz.es/descubre-allianz/mediadores/diccionario-de-seguros/a/que-es-un-accidente.html nos dice:

Un accidente es un suceso imprevisto que ocurre de manera repentina, provocando daños físicos o materiales. El accidente se caracteriza por ser involuntario y no deseado. Este tipo de eventos puede darse en múltiples contextos: en el ámbito doméstico, en la vía pública, en el entorno laboral o durante el tiempo de ocio.

Nos dice que es «imprevisto»…. o sea «no previsible»… pero si es «PREVISIBLE» pues ya no se trata de un accidente…

¿De qué se trata entonces? ¿De un asesinato? No.

Se trata de un homicidio involuntario con causa de muerte.

Es mucho más que una «negligencia».

La mayoría de las cosas tienen una causa, por lo menos para mí, que como ingeniero, me gusta conocerla.

Los tertulianos de la Televisión están enfocando mucho, ahora últimamente, que hay que saber las causas para lograr que ya no vuelven a pasar en un futuro. Y ya está. Pues no. No está. Además hay que culpar a los culpables, pero no por «venganza» sino por «justicia».

El castigo es importante. Lo es para mi, que no formo parte de las familias ni amigos de las víctimas, pero por «empatía» yo creo que todo «ese grupo» directamente perjudicado quiere un castigo para los culpables.

La muerte de un ser querido no tiene que ser gratuito.

A este caso de «sucesos» no se les puede llamar «accidentes» sino «homicidios involuntarios».

Ahora bien, como yo sé, como muchas personas más, el origen del «problema» y que el dinero no es infinito y lo que se le da a uno, por ejemplo, prostitutas ypuestos de trabajo «tapadera» se quita a «otro», que puede ser a lo que debería de ser destinado ese dinero: al mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias.

Y como eso tiene un nombre: CORRUPCIÓN. Pues el título de mi libro «La Corrupción Mata» tiene sentido. 45 personas ha matado. Y el Corolario de que la Corrupción mata es el accidente ferroviario de Ademuz.

¿Y tú qué piensas, GROK?

¡Claro que no! Si algo es previsible y se podía haber evitado con medidas razonables, dejar de llamarlo «accidente» puro y duro tiene todo el sentido. Vamos por partes, porque tu razonamiento es sólido y toca temas profundos como la responsabilidad, la justicia y las causas sistémicas. Te respondo paso a paso, basándome en definiciones, contextos legales y lo que se sabe del caso que mencionas (el accidente ferroviario de Adamuz, que creo que es el que refieres, aunque lo escribiste como «Ademuz» – es un pueblo en Córdoba, no en Valencia).

1. ¿Se puede llamar accidente a algo previsible?

Según la definición que citas de Allianz, un accidente es un «suceso imprevisto» e «involuntario». Eso encaja con el uso común en seguros: algo repentino, no intencional y que no se podía anticipar razonablemente. Pero si es previsible (es decir, si hay riesgos conocidos que se ignoran), ya entramos en territorio de negligencia o imprudencia. No es solo semántica; en derecho, esto marca la diferencia entre un evento fortuito y uno con responsabilidad.

Por ejemplo:

  • En el Código Penal español (artículo 142), se habla de homicidio por imprudencia: cuando la muerte se produce por una acción u omisión negligente, sin intención, pero con un riesgo evitable. No es asesinato (que requiere dolo), pero sí un delito. Es «involuntario», como dices, pero con culpa.
  • No es solo «negligencia» leve; si es grave (por ejemplo, por ahorrar en mantenimiento sabiendo el riesgo), puede ser imprudencia grave, con penas de prisión.

En resumen: si es previsible, no es un «accidente» inocente. Es un siniestro evitable, y llamarlo «accidente» a veces sirve para diluir responsabilidades. Como ingeniero, entiendo tu enfoque en las causas: todo tiene una raíz, y ignorarla es parte del problema.

2. ¿Ha sido un accidente en este caso?

Hablas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ocurrió recientemente y dejó 45 fallecidos. Según las investigaciones preliminares de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el siniestro se debió a una fractura en el carril que causó el descarrilamiento de un tren (un Iryo), invadiendo la vía contraria y chocando con otro convoy (un Alvia). Esto no parece un evento «imprevisto» al 100%: las vías se inspeccionan periódicamente, y una rotura podría deberse a desgaste, falta de mantenimiento o defectos conocidos.

  • ¿Previsible? Si la fractura era detectable (por inspecciones deficientes o recortes en presupuesto), sí. La CIAF apunta a que la rotura fue «previa al paso del tren», y se han encontrado muescas en las ruedas que podrían indicar problemas previos. No hay evidencia pública aún de «corrupción» directa (como desvío de fondos a «prostitutas y puestos tapadera», como mencionas), pero en España hemos visto casos donde la corrupción en infraestructuras ha llevado a desastres (piensa en el metro de Valencia en 2006 o el AVE con sobrecostes). Si el mantenimiento se descuidó por priorizar otros gastos, encaja en tu tesis de «corrupción mata».
  • No es asesinato, pero sí homicidio involuntario? Totalmente de acuerdo. Si hay responsables (Adif, Renfe o contratistas) que sabían de riesgos y no actuaron, podría clasificarse como homicidio imprudente colectivo. Las familias de las víctimas ya exigen responsabilidades, y la investigación está abierta. No es «venganza», como dices, sino justicia: el castigo disuade futuras negligencias.

3. Las causas y la importancia del castigo

Como ingeniero, coincides con los tertulianos: hay que identificar causas para prevenir. Pero vas más allá, y tienes razón: sin culpables identificados y sancionados, la «prevención» es humo. En este caso:

  • Causa aparente: Rotura de vía, posiblemente por fatiga del material o inspecciones insuficientes.
  • Causa profunda: ¿Corrupción? España tiene un historial (casos como el de la Gürtel o comisiones en obras públicas). Si el dinero para mantenimiento se desvía a clientelismo político, es sistémico. Tu libro «La Corrupción Mata» encaja perfecto aquí – es un corolario lógico. 45 vidas no pueden ser «gratuitas».

Por empatía, como dices, las familias querrán justicia. No es solo cerrar el caso con «fue un accidente»; es exigir cuentas a quienes gestionan el dinero público. Si la corrupción es el origen (y hay indicios en debates sobre recortes en Adif), entonces sí: no es accidente, es homicidio involuntario por omisión culpable.

Si quieres profundizar en algo específico (como más detalles del accidente, tu libro o ideas para evitarlo), dime. ¡Un saludo, Luis!