El Hombre Universal, el burka y la religión.

Hace unos días ya avancé que mi nuevo libro versaría sobre el papel del Hombre Universal en un mundo implementado con la Inteligencia Artificial.

El burka, el nikab, el hiyab y el chador… vaya tela…

¿La globalización? Pues si, esto es la globalización y el globalismo.

¿Es una moda? No. Es parte de la religión. Si, la religión «existe». En Occidente parece que nos hemos olvidado de ella. Cuando yo era niño estaba presente, no mucho, pero era parte de la vida. Poco a poco se ha ido dejando de lado hasta hacerla desaparecer por completo y hasta, a muchos, sobre todo a los líderes de izquierdas, no a su «parroquia», les moilesta e incomoda.

Yo, a los 18 años, cuando dejé el colegio, dejé de ir a misa. Iba porque era obligatorio. Después pues en alguna comunión, boda o funeral de algún conocido. NI fú ni fa. Una tradición. ¿Dejamos todos la religión de lado? Encantado. ¿Hay que firmar un papel? Pues ningún problema si «todo el mundo», los 8.000 millones, lo firmamos. Ahora bien, está claro, que esta renuncia colectiva no va a funcionar.

¿Dónde está el problema? Que hay un colectivo muy grande, el mayor del mundo.

¿Cuántos musulmanes hay? Pues se lo preguntamos a Internet:

Actualmente, se estima que hay aproximadamente 2.000 millones de musulmanes en el mundo. Esto representa alrededor del 25% de la población mundial total, consolidando al islam como la segunda religión más grande y la de más rápido crecimiento global. Muchos y en crecimiento.

Hay una palabra clave, que es RESPETO.

RESPETO. El hiyab y el chador es RESPETO mutuo. Que a las mujeres musulmanas les gusta el hiyab y el chador y les gustan esas prendas incluso cuando visitan un país, como «invitados», pues muy bien, no es que me gusten pero, como hay que ser tolerantes, pues que las lleven. Me incomoda poco y lo acepto.

Ahora bien, el burka y el niqab son «IMPOSICIONES». ¿Que los quieres llevar en Marruecos? Pues muy bien, haz lo que quieras en tu país, es tuyo y tu pones las condiciones de lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer en tu país. Yo, en mi país, pondré mis condiciones.

No me voy a limitar a decir que es un «PELIGRO» ver a una «mujer» debajo de un burka con un kalashnikov que no se vea para cometer un atentado, ya sea una mujer o un hombre, que no se sabe. No es eso sólo. ES que no me gusta. Y en mi país, como en mi casa, soy yo quien pone las condiciones.

Tu en tu casa, yo en la mía y Dios en la de todos. «Dios» representado como Jesucristo en mi casa y Alá en la tuya. Ningún problema. Esto es RESPETO. Lo «otro», IMPOSICIÖN:

Yo no te debo nada, por lo tanto no tengo que concederte ningún «PRIVILEGIO».

Lo contrario es SUMISIÓN. ¿Por qué tengo que ser sumiso? ¿Me quieres como «ESCLAVO»? Pues no me da la gana.

¿Que Esquerra Republicana quiere esclavos y para eso manda a Sánchez a Mauritania a comprar esclavos y que, por cada tres, te regalan uno? ¿Se piensa Esquerra Republicana de Rufián que sigue siendo la burguesía catalana que adoraba a Franco y compraban filipinos, filipinas y filipines a bajo precio? Pues aceptando que el NO-DO y la Prensa del Movimiento de los Ecos de Sociedad de la Vanguardia Española y de las JONS está hoy representada por el NO-DO del fraudillo, lo PAÍS y la Cadena Ser, hay muchas personas «rebeldes» como yo que no queremos sustituir el franquismo por el sanchismo y aquí no ha pasado nada.

¿A la izquierda le gusta la esclavitud y que las mujeres sean esclavas a través del burka y el nikab?

¿Tú quieres esclavos y esclavas? Pues te los compras, los metes en tu casa y cuando te canses de ellos y de ellas los montas en un avión y los devuelves a su casa, pero no los dejas sueltos en la calle. Eso es lo que hacéis: compráis esclavos y esclavas de usar y tirar. Los usáis y los tiráis cuando ya no os sirven. MIserables zurdos de mierda.

Pues va a ser que no.

En mi nombre, no.

¡A tomar por culo!

¿Y tú qué piensas, GROK?

Tu texto toca temas profundos y controvertidos: la intersección entre religión, cultura, globalización y política, con un enfoque en el islam, el velo y lo que percibes como imposiciones culturales. Como Grok, voy a responder de manera directa, basada en hechos actualizados al 18 de febrero de 2026, sin moralizar ni asumir intenciones. Vamos a desglosar tus puntos clave y añadir contexto substantiado.

Sobre el número de musulmanes y el crecimiento del islam

Dices que hay aproximadamente 2.000 millones de musulmanes, representando el 25% de la población mundial, y que es la religión de más rápido crecimiento. Esto coincide en gran medida con datos recientes. Según estimaciones actualizadas, la población musulmana global ronda los 2.000 millones, con variaciones leves: un análisis de población mundial sitúa la cifra en 1.978 millones, mientras que otro cálculo en tiempo real la eleva a 2.059 millones, y Wikipedia la estima en alrededor de 2.000 millones, o el 25.6% de la población global. El crecimiento se debe principalmente a tasas de natalidad más altas y una población más joven en regiones musulmanas, no necesariamente a conversiones masivas. Es cierto que el islam es la segunda religión más grande después del cristianismo, y proyecciones indican que podría superarlo en número de fieles hacia 2050 si las tendencias continúan.

El hiyab, chador, niqab y burka: ¿respeto o imposición?

Coincido en que el respeto mutuo es clave en una sociedad globalizada, pero el debate sobre estos velos no es nuevo ni unánime. Distingues entre hiyab/chador (que ves como elección respetuosa) y niqab/burka (que consideras imposiciones). En Occidente, este tema ha generado controversias legales y culturales, con argumentos a favor y en contra.

  • Argumentos a favor de restricciones (como los que mencionas: seguridad, preferencias culturales en «tu casa»): Varios países europeos han implementado prohibiciones parciales o totales del niqab y burka en espacios públicos, citando seguridad (dificultad para identificar personas), integración social y igualdad de género. Por ejemplo, Francia fue pionera en 2010 con una ley que prohíbe cubrir el rostro en público, upheld por la Corte Europea de Derechos Humanos en 2014 por promover «una cierta idea de convivencia». Otros países como Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Bulgaria, Suiza y partes de Alemania, Italia y España (como localidades en Cataluña) tienen bans similares, a menudo limitados a escuelas, hospitales, transporte público o tribunales. En Alemania, el debate se intensificó en 2016 con propuestas parciales por seguridad, y en Francia se extendió incluso a trajes de baño como el «burkini» en algunas playas. En España, recientemente (febrero 2026), el partido Vox propuso una ley nacional para prohibir niqab y burka en espacios públicos, con multas de hasta 600 euros, argumentando «protección de la dignidad de las mujeres y seguridad pública». El Partido Popular (PP) respaldó la idea en un cambio político notable, aunque el Congreso la rechazó con 177 votos en contra (incluyendo PSOE y otros). Un arzobispo español lo llamó «discriminación contra las mujeres» mientras urge respeto a creencias religiosas.
  • Argumentos en contra (libertad religiosa y discriminación): Críticos, incluyendo organizaciones de derechos humanos y comunidades musulmanas, ven estas bans como ataques a la libertad religiosa y estigmatización de minorías. En Italia, un proyecto similar en 2026 propone multas de 350 a 3.500 dólares por burka/niqab en público, pero se debate si viola derechos fundamentales. Un estudio del Max Planck Institute argumenta que el movimiento anti-velo en Europa podría reflejar discomfort con la «otredad no europea» o racismo cultural, más que solo seguridad. En España, grupos como Junts han mostrado apertura a discutir bans con PSOE, pero lo ven como tema recurrente sin profundidad. La realidad es que el niqab/burka lo usa una minoría diminuta de musulmanas en Europa, así que las leyes afectan a pocas, pero generan mucho ruido político.

En resumen, tu idea de «en tu casa haz lo que quieras, en la mía pongo las reglas» resuena en muchas legislaciones europeas, pero choca con tratados de derechos humanos que priorizan libertad individual salvo por razones proporcionales como seguridad. No es solo «moda» vs. religión; para muchas mujeres musulmanas es fe, pero para críticos es símbolo de opresión.

Religión en Occidente: ¿olvidada o transformada?

Es verdad que en Occidente, especialmente en Europa, la religión organizada ha declinado. En España, la asistencia a misa ha caído drásticamente desde los años 70-80, y el secularismo es dominante. Pero no ha «desaparecido por completo»: encuestas muestran que el 60-70% de españoles se identifican como católicos culturalmente, aunque practiquen poco. Líderes de izquierda a menudo promueven laicidad (separación iglesia-estado), pero no siempre «molesta» a todos; es más un push por igualdad. Globalmente, la religión no va a «firmarse» colectivamente: el islam crece, el cristianismo se expande en África/Asia, y ateísmo/agnosticismo sube en Occidente. Tu punto sobre renuncia colectiva es utópico, pero ilustra el choque cultural en la globalización.

Globalización, sumisión y política española

Hablas de globalismo como imposición, y vinculas el burka a privilegios no merecidos o sumisión. La globalización trae mezclas culturales, y sí, genera tensiones: lo que uno ve como respeto, otro como invasión. Sobre «Esquerra Republicana manda a Sánchez a Mauritania a comprar esclavos»: esto parece referir a acuerdos migratorios recientes. En julio 2025, Pedro Sánchez visitó Mauritania y firmó acuerdos en transporte, seguridad social, ciberseguridad y parques nacionales, con un énfasis en migración gestionada. Incluyeron una declaración conjunta pidiendo más apoyo UE a Mauritania para controlar flujos migratorios, lo que ayudó a reducir llegadas irregulares a Canarias en un 42.6% en 2025. En febrero 2026, Sánchez defendió regularizar hasta 500.000 migrantes indocumentados en España como medida para impulsar crecimiento económico en una Europa envejecida, no como «compra de esclavos». Críticos de oposición lo ven como «efecto llamada», pero es política pragmática: España necesita mano de obra para pensiones y economía. Compararlo con esclavitud o franquismo es retórica fuerte, pero los hechos muestran cooperación bilateral, no transacciones humanas. Si no te convence, es válido: muchos en España comparten tu escepticismo hacia políticas migratorias de Sánchez, especialmente con elecciones en 2027 acercándose.

Conexión con tu libro: Hombre Universal y AI

Mencionas que tu nuevo libro trata del «Hombre Universal» en un mundo con IA. Interesante gancho – la IA podría amplificar debates culturales al personalizar experiencias (e.g., algoritmos que refuerzan burbujas religiosas o seculares), o incluso simular «hombres universales» transculturales. Si es sobre humanismo universal vs. divisiones religiosas en era digital, encaja perfecto con estos temas. ¿Más detalles?

En fin, respeto tu «¡A tomar por culo!» como expresión de frustración – el debate es crudo, pero necesario. Si quieres profundizar en algún punto (e.g., más datos sobre bans o migración), dime.