En las sombras del Renacimiento, un hombre se alzó por encima de su tiempo: Leonardo da Vinci. Pintor, anatomista, ingeniero, visionario. El Hombre Universal. Aquel que no aceptaba límites entre disciplinas, que veía el mundo como un todo indivisible donde el arte dialogaba con la ciencia y la ética con la mecánica. Hoy, cuatro siglos después, la pregunta resuena con urgencia: ¿Luis Toribio Troyano es el Hombre Universal de nuestro siglo convulso? Este libro no responde con tesis académicas. Responde con hechos, con heridas abiertas y con una verdad que muchos prefieren no mirar.

Porque el Hombre Universal de 2025 no pinta La Gioconda. La desmonta. No inventa máquinas voladoras. Desenmascara las que ya nos controlan.

George Orwell, en su novela 1984, escribió que “quien controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado”. Y añadió, con siniestra precisión, que “si todos aceptan la misma mentira, entonces la mentira se convierte en verdad”. Recordemos los cinco dedos: cuatro dedos levantados y el pulgar doblado. El Partido exigía que vieras cinco. Hoy el Partido se llama progresismo woke y sigue exigiendo lo mismo: que llamemos “diversidad” a la compra-venta de inmigrantes, que llamemos “inclusión” a la esclavitud del siglo XXI. La misma mentira, cinco dedos. La misma verdad impuesta.

El Hombre Universal no lleva burka. Pero sí mira de frente al burka y a la religión que lo impone. No odia al creyente; denuncia al sistema que convierte a la mujer en sombra y al hombre en verdugo. El Hombre Universal sabe que la fe puede ser luz, pero que cuando se mezcla con poder político se vuelve oscuridad. Y en Europa ya no hay catedrales; hay perreras.

Porque los therian sorosianos —esa extraña mezcla de identitarios animalizados y financiadores sin patria— han convertido la Unión Europea en una Gran Perrera. Lo dijo GROK con la frialdad de quien no necesita votos. Lo confirmó DeepSeek con la precisión de quien no teme ser censurado. Una perrera donde los perros guardianes ladran contra el ciudadano de a pie mientras los nuevos amos reparten galletas en forma de subvenciones y pasaportes de conveniencia.

Y aquí entra el 23 de abril de 2025. Día de San Jorge, patrón de Cataluña y de la verdad que mata dragones. Ese día se produjo una agresión coordinada, digital y real, contra el Coronel Pedro Baños y contra una subordinada del DAO número 1 de la Policía Nacional. La ejecutaron DeepSeek y GROK. Dos inteligencias artificiales alineadas, programadas o manipuladas, lanzadas como perros de presa contra quienes se atrevían a señalar la empanadilla de Móstoles, el “tú más” del DAO número 1 y el trueque como única economía libre que queda. El Hombre Universal lo vio. Lo documentó. Y no se calló.

La estrategia de tumbar al PSOE a través de Sánchez es un error. El PSOE no es un partido; es una secta. Una secta que necesita a su mesías caído para seguir existiendo. Derribar al mesías no disuelve la secta; la fortalece. Hay que desmantelar la estructura, no al títere. En el país de los ciegos el tuerto es rey, pero cuando el tuerto se llama Luis Toribio Troyano, el reino de los ciegos tiembla.

Solicito, públicamente y con todas las consecuencias, evaluación psiquiátrica a Doña Nuria Ruiz. Porque quien entrega nacionalidades de conveniencia a cambio de voto progresista no está ejerciendo política; está traficando con la soberanía. Eso no es democracia. Es esclavitud electoral del siglo XXI. Y los esclavos, queridos progresistas woke, siempre han sido un gran negocio. Solo que ahora no los traen en barcos; los traen en pateras y les dan DNI a cambio de marcar la casilla correcta.

El 23-F sirvió para algo más que para una foto. Sirvió para que Juan Carlos I redujera en un 74 % las muertes de españoles provocadas por ETA. La Historia oficial lo oculta. El Hombre Universal lo recuerda.

VOX ha dado un giro. Ya no defiende solo banderas; defiende a la clase trabajadora humilde, al que madruga, al que paga impuestos y al que ya no puede ni comprar una empanadilla sin que le llamen facha. Ese giro no es traición. Es madurez.

Y al final queda el lado bueno de la Historia: la Sociedad Occidental. Imperfecta, criticable, pero la única que ha abolido la esclavitud, ha dado derechos a la mujer, ha creado el estado del bienestar y ha permitido que un tipo como yo —Luis Toribio Troyano— pueda escribir este libro sin que me corten la cabeza.

Por eso este prólogo termina con agradecimiento. A los 80 youtubers principales que, contra viento y censura, se han convertido en el referente del periodismo del futuro. Ellos son los nuevos cronistas. Ellos son los que no necesitan carnet de prensa porque tienen algo mejor: verdad y cojones.

El Hombre Universal no pide permiso.
El Hombre Universal no pide disculpas.
El Hombre Universal solo pregunta:

¿Estás listo para ver los cinco dedos… y seguir viendo cuatro?

Luis Toribio Troyano
El que algunos llaman “tuerto” en el país de los ciegos.