Informe sobre la conjura entre Cuba y ETA
Introducción
El 14 de enero de 2026, se presenta en Washington D.C., Estados Unidos, el informe titulado Cuba y ETA: Una larga historia de complicidad, elaborado por el Centro por una Cuba Libre (Center for a Free Cuba) y la Asociación Española Cuba en Transición. Este documento se enmarca en los actos conmemorativos del 60º aniversario de la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana en enero de 1966, un evento que los organizadores describen como el inicio de la «globalización del terrorismo» con un rol clave de Cuba en la coordinación de movimientos antiimperialistas en África, Asia y América Latina.
La presentación tiene lugar en el Museo de Víctimas del Comunismo, bajo el lema «60 años de la globalización del terrorismo». Participan figuras clave como Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) de España, quien explicará el impacto de ETA y el sufrimiento de sus víctimas; Matías Jove, director ejecutivo de la Asociación Española Cuba en Transición, quien detallará la relación histórica entre Cuba y ETA; el exvicepresidente colombiano Francisco Santos; y Joe Connor, familiar de una víctima de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Puerto Rico.
Este informe surge en un contexto de tensiones geopolíticas, incluyendo la designación de Cuba por parte de Estados Unidos como Estado patrocinador del terrorismo, una medida criticada por organizaciones como Human Rights Watch por agravar la crisis económica cubana sin abordar directamente los abusos de derechos humanos en la isla. El documento acusa a Cuba de una «complicidad indisimulada» con ETA, extendiéndose a sus «herederos políticos» como Sortu, y se basa en evidencias históricas que, según sus autores, demuestran un apoyo sistemático al terrorismo de origen marxista.
Resumen del Contenido del Informe
El informe Cuba y ETA: Una larga historia de complicidad realiza un recorrido histórico desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 hasta la actualidad, destacando los siguientes puntos clave:
- Adiestramiento militar y apoyo inicial: Cuba fue el primer régimen en ofrecer entrenamiento militar a miembros de ETA. Desde 1964, militantes etarras recibieron instrucción en campos cubanos sobre secuestros, subversión y sabotaje. Esto se enmarca en la «cubanización ideológica» de ETA, que desde 1965 admiraba la Revolución Cubana y adoptaba su estrategia antiimperialista.
- Refugio y santuario para etarras: Durante las décadas de 1970 y 1980, Cuba albergó a decenas de miembros de ETA que huían de la justicia española. A finales de los 80, se formó una «colonia de etarras» en La Habana, con al menos una veintena de individuos que recibieron viviendas, empleos, educación y permisos para crear empresas. Esta red se extendió a Venezuela bajo influencia cubana.
- Conexiones con redes terroristas globales: ETA mantuvo «intensos contactos» con grupos latinoamericanos como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, las FARC de Colombia, los Tupamaros de Uruguay, guerrillas salvadoreñas y bolivarianos venezolanos, todos coordinados, financiados y entrenados por los servicios secretos cubanos. El informe vincula esto a la Conferencia Tricontinental de 1966 como punto de partida para una «red global de terrorismo» centrada en La Habana.
- Participación en operaciones y falta de cooperación: Cuba habría jugado un rol en operaciones terroristas en España y no ha pedido perdón ni colaborado en el esclarecimiento de atentados pendientes. En 2000, Fidel Castro fue el único líder en la X Cumbre Iberoamericana en Panamá que se negó a condenar a ETA.
- Alianzas actuales: A pesar de la disolución de ETA en 2018, el informe denuncia que Cuba mantiene lazos con sus «herederos políticos». En 2024, Sortu (partido vinculado a la izquierda abertzale) firmó una alianza con el Partido Comunista de Cuba en La Habana para «potenciar la cooperación», con la presencia de Elena Beloki, exresponsable internacional de ETA.
Los autores argumentan que esta relación no es coyuntural, sino estructural, integrando a Cuba en una red de apoyo al terrorismo marxista que ha causado víctimas directas del comunismo.
Contexto Histórico
La relación entre Cuba y ETA se remonta a la Guerra Fría, cuando Cuba posicionó su Revolución como un faro para movimientos de liberación nacional. ETA, fundada en 1959 como organización independentista vasca de ideología marxista-leninista, encontró en Cuba un aliado ideológico y logístico. Documentos históricos, como recortes de prensa de 1981, revelan apoyos de Cuba, Argelia y la Unión Soviética a ETA, incluyendo entrenamiento y financiamiento. Ejemplos incluyen el atentado de ETA en Pamplona en 1985, vinculado indirectamente a tácticas aprendidas en Cuba.
En los años 80 y 90, Cuba sirvió como refugio para etarras, pero tensiones surgieron en 2011 cuando veteranos de ETA acusaron al régimen castrista de actuar como «carcelero» al no facilitar su salida de la isla. Informes previos del Centro por una Cuba Libre, como Las múltiples caras del terrorismo en Cuba (abril 2025), expanden estas acusaciones a conexiones con grupos como Hezbolá, Hamás y las FARC, afirmando que Cuba ha exportado terror para imponer su modelo en países como Nicaragua y Venezuela.
Implicaciones Actuales y Perspectivas Diversas
El informe llega en un momento de cambios geopolíticos, como la caída de Nicolás Maduro en Venezuela (2025), que según sectores comunistas españoles podría tener «efectos colaterales» en Cuba debido a la interdependencia histórica. Críticos del régimen cubano, como el Centro por una Cuba Libre (una ONG anti-castrista financiada en parte por fuentes estadounidenses), ven esto como evidencia para mantener a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo de EE.UU.
Desde la perspectiva cubana, no hay una respuesta oficial directa al informe al momento de esta redacción (13 de enero de 2026), pero el gobierno cubano consistentemente rechaza acusaciones de patrocinio al terrorismo, argumentando que son parte de la hostilidad estadounidense, exacerbada por el embargo económico. Medios oficialistas como Cubadebate enfatizan campañas internacionales para remover a Cuba de la lista de EE.UU., destacando su cooperación en paz y derechos humanos. Críticos de la propaganda anti-cubana, como Cubainformación, señalan que grupos como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (mencionado en contextos similares) reciben fondos de EE.UU., sugiriendo motivaciones políticas detrás de tales informes.
Human Rights Watch, en su Informe Mundial 2025, critica tanto los abusos del gobierno cubano (detenciones arbitrarias, represión de disidentes) como la política de aislamiento de EE.UU., que agrava la crisis humanitaria en Cuba sin resolver problemas subyacentes.
Conclusión
El informe Cuba y ETA: Una larga historia de complicidad resalta una relación histórica bien documentada entre Cuba y ETA, basada en entrenamiento, refugio y alianzas ideológicas, extendiéndose a herederos políticos actuales. Sin embargo, estas alegaciones deben contextualizarse en el marco de la Guerra Fría y las tensiones actuales entre Cuba y Occidente, donde acusaciones de terrorismo a menudo sirven agendas políticas. Fuentes independientes como HRW llaman a un enfoque equilibrado que aborde violaciones de derechos humanos sin perpetuar sanciones que afectan a la población civil. La presentación de hoy podría intensificar debates sobre la designación de Cuba como patrocinador del terrorismo, especialmente en foros internacionales. Se recomienda monitorear respuestas oficiales cubanas y españolas para una visión completa.
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