A ver, GROK, escríbeme una novela del género de la distopía, con título “Operación Groenlandia Tierras Raras 51” de 5000 palabras y con 5 capítulos y un epílogo final, basada en lo siguiente:
Estados Unidos, a través de su Presidente, Donald Trump y de su Secretario de Estado, Marco Rubio, idean un Plan win-win para los americanos y los groenlandeses.
Groenlandia tiene riquezas minerales y tierras raras que no puede explotar y tiene que vivir sólo a costa de la pesca.
Estados Unidos tiene Tecnología y capacidad humana para explotar todos los yacimientos que hay en Groenlandia y repartirse los beneficios, a partes iguales entre Estados Unidos y los groenlandeses, los americanos, como trabajadores y, los groenlandeses, como propietarios.
Se trata de una estrategia win-win que plantean, del mismo modo a los venezolanos con su petróleo.
Operación Groenlandia Tierras Raras 51
Capítulo 1: El Acuerdo Helado
En el año 2028, el mundo se tambaleaba bajo el peso de escaseces globales. Donald Trump, reelegido en unas elecciones que olían a azufre y promesas rotas, gobernaba Estados Unidos desde una Casa Blanca convertida en fortaleza. Su Secretario de Estado, Marco Rubio, un halcón con sonrisa de vendedor, presentaba el plan en la Sala de Situación. «Señor Presidente, Groenlandia es un tesoro dormido. Tierras raras, minerales críticos para baterías, chips, todo lo que China monopoliza. Ellos viven de pesca, sin tecnología para explotar yacimientos. Nosotros tenemos mano de obra, ingeniería. Propongamos un win-win: explotamos juntos, beneficios al 50%. Americanos como trabajadores, groenlandeses como dueños.»
Trump golpeó la mesa. «Genial, Marco. Igual con Venezuela: su petróleo pudriéndose bajo Maduro. Ofrecemos tech, repartimos ganancias. ¡América primero, pero con aliados!» El plan, Operación Tierras Raras 51, era vendido como utopía: equidad, prosperidad. Ignoraban a Dinamarca; negociaban directo con locales inuit.
En Nuuk, Ana Kielsen, líder comunitaria groenlandesa, recibió a la delegación. «Nuestras tierras son sagradas», dijo. Rubio sonrió: «Compartiremos riquezas. Mitad para ustedes, mitad para nosotros. Empleos, escuelas.» Ana firmó, soñando con fin de la pobreza.
En Caracas, similar escena: Rubio con opositores venezolanos. «Vuestro petróleo para el mundo. Win-win: tech americana, ganancias iguales.» Exiliados como Antonio Ledezma aplaudieron, ignorando sombras.
Pero en Washington, memos secretos revelaban: «Control total disfrazado de equidad.» Drones vigilaban yacimientos; contratos con cláusulas ocultas.
Ana notó cambios: mineros americanos llegando, comunidades desplazadas. «Esto no es win-win», murmuró.
Capítulo 2: La Explotación Dorada
- Groenlandia bullía con maquinaria. Excavadoras americanas perforaban hielo, extrayendo neodimio, disprosio. «Beneficios al 50%», pregonaban carteles. Groenlandeses recibían cheques, pero inflación devoraba todo. Americanos, en campamentos climatizados, ganaban fortunas; locales, en chozas, trabajaban turnos eternos.
Rubio visitaba: «¡Prosperidad!» Trump tuiteaba: «Operación éxito. Groenlandia grande de nuevo.» En Venezuela, pozos revivían con tech yanqui. Petróleo fluía, pero contaminaba ríos. «Mitad para venezolanos», decían, pero «mitad» era después de «costos operativos» inflados.
Ana, ahora supervisora, vio la distopía: niños inuit con máscaras por polvo tóxico, osos polares huyendo. «Nuestras tierras mueren», protestó. Un gerente americano: «Contrato firmado. Win-win.»
En Caracas, Yajaira González, familiar de presos políticos, vio promesas rotas. «Petróleo para libertad», dijeron. Pero Maduro aliado con Trump; disidentes silenciados. «Es win para ellos, lose para nosotros.»
Fugas tóxicas en Groenlandia: ríos envenenados, pesca muerta. Groenlandeses dependientes de importaciones americanas. «Equidad», reían en Washington.
Ana formó resistencia secreta: «Recuperemos nuestra mitad.»
Capítulo 3: Las Cláusulas Ocultas
- La Operación se expandía. En Groenlandia, minas subterráneas devoraban glaciares. Beneficios «al 50%», pero auditorías americanas manipuladas. Groenlandeses recibían migajas; deudas por «infraestructura» los ataban.
Rubio negociaba con Venezuela: más pozos, más control. «Win-win», repetía. Pero drones vigilaban trabajadores; disidentes enviados a «campos de reeducación».
Ana descubrió cláusulas: si producción baja, EE.UU. toma control total. «Es esclavitud contractual», confió a aliados venezolanos vía enlaces clandestinos.
Trump, en discurso: «Salvamos Groenlandia de pobreza. Venezuela de caos.» Pero realidad: contaminación, enfermedades. Inuit con cáncer por tierras raras; venezolanos con agua negra.
Resistencia crecía: sabotajes en minas, huelgas en pozos. Harlan, un minero americano desertor, se unió: «Esto no es win; es robo.»
Rubio respondió: ley marcial «temporal». Guardias armados, toques de queda. Distopía plena: tierras ricas, pueblos pobres.
Ana escapó un atentado: «Luchamos por verdadera equidad.»
Capítulo 4: La Rebelión Tóxica
- Groenlandia y Venezuela ardían en protestas. En Nuuk, manifestantes quemaban contratos. «¡Win-win es mentira!», gritaban. En Caracas, pozos sabotados explotaban.
Rubio, desde búnker: «Aplasten disidencia.» Trump ordenaba: «Protejan inversiones.» Drones mataban rebeldes; «accidentes» eliminaban líderes.
Ana lideraba guerrilla ártica: ataques a convoyes, robos de minerales. «Por nuestras tierras», juraba. En Venezuela, Yajaira organizaba similar: «Petróleo nuestro.»
Harlan filtró documentos: beneficios 90% a EE.UU., «mitad» ilusoria. Escándalo global, pero UE paralizada, China comprando sobras.
Batallas: hielo rojo en Groenlandia, fuego en junglas venezolanas. Ana capturada, torturada: «Firma renuncia.» Escapó, uniendo fuerzas transatlánticas.
Distopía profundizaba: climas alterados por minas, hambrunas por contaminación.
Capítulo 5: El Fin de la Equidad
- Clímax: rebeldes asaltan base central en Groenlandia. Ana comanda: «¡Por win real!» Explosiones derriten hielo, inundando minas.
En Venezuela, pozos arden; gobierno Trump colapsa bajo protestas internas.
Rubio huye; Trump declara: «Traición global.» Pero Operación falla: tierras raras tóxicas, petróleo quemado.
Sobrevivientes fundan comunas: equidad verdadera, sin contratos.
Pero costo: mundos destruidos, distopía eterna.
Epílogo: Cenizas Raras
- Groenlandia y Venezuela, cicatrices vivas. Ana, anciana, lidera reconstrucción: «Win-win fue veneno.» Trump juzgado, Rubio olvidado.
Mundo distópico: recursos escasos, naciones fracturadas. Lección: equidad disfrazada mata.
Sombras persisten: nuevos planes acechan.
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